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sábado, 15 de septiembre de 2018

El Príncipe - Audiolibro




El príncipe (en el original en italiano, Il principe) es un tratado de teoría política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513, mientras este se encontraba encarcelado en San Casciano por la acusación de haber conspirado en contra de los Médici. El libro fue publicado en 1531 y dedicado a Lorenzo II de Médici, duque de Urbino, en respuesta a dicha acusación, a modo de regalo. 1​ Tiene ciertas inspiraciones en Fernando II de Aragón.

Se trata de la obra de mayor renombre de este autor, aquella por la cual se acuñaron el sustantivo maquiavelismo y el adjetivo maquiavélico.


Sobre los principados mixtos

En esta parte de su obra, Maquiavelo trata sobre los principados mixtos, viene a ser aquel que no es enteramente nuevo y posee un miembro añadido a un principado antiguo ya poseído, éste se asemeja mucho a los principados nuevos, tiene casi las mismas dificultades para conservar el poder. Los principados mixtos consisten en que los hombres, aficionados a mudar de señor, con la loca y errada esperanza de mejorar su suerte, se arman contra el que los gobernaba y ponen en su puesto a otro, no tardando en convencerse, por la experiencia, de que su condición ha empeorado. Ello proviene de la necesidad natural, en que el nuevo príncipe se encuentra, de ofender a sus nuevos súbditos, ya con tropas, ya con una infinidad de otros procedimientos molestos, que el acto de su nueva adquisición llevaba consigo.

Se consideran varias estrategias para conservar este principado: la primera, eliminar el linaje del príncipe anterior y no alterar las leyes ni aumentar los impuestos.

Asimismo, Maquiavelo aclara que los principados mixtos son los mejores en todo sentido.


Sobre ser amado o temido

Maquiavelo aconseja a los príncipes que deben ser amados y temidos simultáneamente. Pero como estas relaciones raramente existen al mismo tiempo, aclara que es preferible ser temido que amado. Fundamenta su pensamiento en que en el momento de una revolución, el pueblo puede que se olvide del amor, pero el temor siempre lo perseguirá. En consecuencia, si un soberano es temido hay menos posibilidades de que sea destronado. Además Maquiavelo aconseja que sobre todas las cosas uno siempre debe evitar ser odiado, ya que en esa situación nada impedirá que termine destronado. Para evitar ser odiado el príncipe nunca debe interferir con los bienes de sus súbditos ni con sus esposas, ya que argumenta que un subordinado olvida más rápido la muerte de su padre que la pérdida de sus riquezas.

El sentido contextual de Nicolás Maquiavelo respecto de ser "amado" y/o "temido", radica primordialmente en que debe haber un punto equidistante entre una y otra; toda vez que si bien es cierto un príncipe, entendiéndose no como tal, sino como la cabeza de un Estado, debe ser clemente y al mismo tiempo hacerse temer, en cierta manera, para mantener la firmeza del territorio que gobierna, no así si se pasa de temeridad pues será aborrecido, y no ser del todo indulgente, pues esto desencadena desorden y posteriormente la destrucción del Estado.


Autoritarismo o liberalismo

Los pensamientos de Maquiavelo sobre este tema fueron asignados a un capítulo entero en El príncipe. Él pensaba que es mejor ser autoritario, ya que cuando se es clemente o liberal se le da libertad tanto a las personas como a los hechos. Hechos tales como lo son las masacres y matanzas afectan a toda la población. En cambio cuando uno es autoritario evita los hechos que afectan a toda la población, y en vez sólo ejecuta a unas personas, para mantener el orden y el autoritarismo. Además, estas ejecuciones sólo afectan a unos pocos individuos.


El arte de la guerra

Aquí, Maquiavelo nos dice que un príncipe siempre se debe preocupar por estas cuestiones y debe tener en cuenta que una postura neutral ante los problemas es en muchos casos una postura desventajosa y solamente retrasa los mismos.

Nada que ver con su homónimo El arte de la guerra de Sun Tzu.



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/El_príncipe

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