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martes, 18 de septiembre de 2018

Simón Rodríguez






Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez (Caracas, Venezuela, 28 de octubre de 1769–Amotape, Paita, Perú, 28 de febrero de 1854), conocido en su exilio de la América española como Samuel Robinsón, fue un educador, escritor, ensayista y filósofo venezolano. Tutor y mentor del Libertador Simón Bolívar y Andrés Bello.


Biografía

Primeros años

Simón Rodríguez nació, en Caracas el 28 de octubre de 1769.1​ Este párvulo expósito tuvo por nombre Simón Narciso de Jesús, de lo que se colige su fecha de nacimiento, si se considera que el 28 de octubre es el día de san Simón Apóstol y el 29, el día de san Narciso de Jerusalén. Se asume, pues, que de acuerdo a la tradición de nombrar a los expósitos según el santoral, Simón Rodríguez nació la noche del 28 al 29 de octubre de 1769.

Tuvo por padre a un clérigo nombrado Carreño, cuyo apellido llevó don Simón por algún tiempo; pero que cambió después por el de Rodríguez. [...] Don Simón no fue hijo único; tuvo un hermano, llamado Cayetano, que de afición llegó a ser el mejor músico de Venezuela.

Amunátegui, quien fuera el primer biógrafo de Simón Rodríguez, probablemente se haya basado en el testimonio de Andrés Bello, a quien conoció en Santiago de Chile. Y es que Andrés Bello y Simón Rodríguez habían sido vecinos en Caracas, habitando ambos en casas del Callejón de la Merced, frente a la iglesia del mismo nombre. Andrés Bello se crio en la casa de su abuelo, el gran pintor Juan Pedro López; Simón y Cayetano vivieron en la casa del sacerdote Alejandro Carreño.

Arturo Uslar Pietri1​ y más recientemente Rafael Fernández Heres3​ han rechazado la idea de que Simón Rodríguez haya sido hijo natural de un sacerdote católico.

Sin embargo, la tradición ha dado por cierto que Simón Rodríguez y Cayetano Carreño fueron hijos naturales del sacerdote Alejandro Carreño y Rosalía Rodríguez, y así lo recogen tanto Arístides Rojas ―quien afirma haber recibido sus datos del último hijo sobreviviente de Cayetano Carreño (también llamado Cayetano), sobrino de Simón Rodríguez―4​ como Ramón de la Plaza.5​ Sea como fuere, el hecho es que Simón y Cayetano se criaron juntos, y fueron conocidos en Caracas como «los hermanos Carreño».

Cotejando los censos de la parroquia de Altagracia es posible arrojar luz sobre la crianza de Simón Rodríguez. En las matrículas de los años 1774, 1775 y 1776 aparecen los párvulos expósitos Simón y Cayetano, registrados en casa de Rosalía Rodríguez, viuda, quien era hija de un propietario de haciendas y ganaderías en los llanos del Guárico, descendiente de canarios.6​ No es descabellado suponer que hacia 1780 ―luego del matrimonio de Rosalía Rodríguez con Ignacio Abay― los niños Simón y Cayetano hayan tenido que cambiar de hogar. Y en efecto, la matrícula de 1790 de la parroquia de Altagracia registra a los jóvenes en casa del sacerdote Alejandro Carreño.7​ En 1791, luego de la muerte de Alejandro Carreño, los hermanos quedaron bajo la tutela de su tío materno, el sacerdote Juan Rafael Rodríguez,4​ canónigo doctoral de la catedral y hermano de Rosalía Rodríguez. Simón y Cayetano ocuparon una casa en la «calle segunda de norte a sur... cuadra de Nuestra Señora de la Salud»8​ (hoy esquinas de Ibarras a Madrices), casa en la que probablemente vivieron juntos hasta el casamiento de Cayetano en 1794.


Maestro

En mayo de 1791 ―cuando ya tenía 21 años― el Cabildo de Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser el tutor del futuro libertador Simón Bolívar.

El tutor de Bolívar, Carlos Palacios y Blanco, decidió enviar a Bolívar a vivir con Simón Rodríguez porque no podía atenderlo personalmente. Ante la perspectiva de vivir con Rodríguez, el 23 de julio de 1795 Bolívar escapó de la casa de su tío Carlos para refugiarse en la casa de su hermana María Antonia, quien ejerció su custodia temporal, hasta que la Real Audiencia de Caracas resolvió el litigio judicial y devolvió a Carlos Palacios la custodia de Bolívar. Este trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la humilde casa de Rodríguez. Bolívar tuvo que compartir el espacio con otros veinte niños en una casa no apta para ello, y por ello escapó de allí un par de veces, en las que terminó volviendo por orden de los tribunales. En 1794, Simón Rodríguez presentó un escrito crítico, Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento. Fuertemente influenciado por el Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolló una revolucionaria concepción de lo que debía ser el modelo educativo de las naciones americanas. En 1824, el mismo Bolívar ―en carta al general Santander― decía que su maestro «enseñaba divirtiendo». Este espíritu que intentaba romper con las rígidas costumbres educativas del colonialismo español se reflejaría en toda la obra y el pensamiento de Simón Rodríguez.

Su participación en la Conspiración de Gual y España, descubierta en julio de 1797, en contra de la corona española lo obligó a renunciar a su cargo de maestro y huir del territorio venezolano, con 27 años.


Samuel Robinsón

En 1797, en la villa de Kingston (en la isla de Jamaica), cambió su nombre a Samuel Robinsón. Después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, en 1801 viajó a Francia. En 1804, con 34 años, se encontró en París con Simón Bolívar (21 años), de quien había sido maestro poco más de diez años antes.

El año anterior (1803) Bolívar había viajado a Europa desolado porque el 22 de enero de 1803 había fallecido en Caracas su esposa madrileña, con la que estuvo casado apenas unos meses.

Al año siguiente (1805) viajaron juntos a Italia. En Milán fueron testigos presenciales de la coronación de Napoleón Bonaparte como rey de Italia y de Roma. El 15 de agosto de 1805, Rodríguez fue testigo del famoso juramento de Bolívar sobre el monte Sacro (en Roma), en donde se comprometió a liberar a toda América de la corona española.9​ Simón Rodríguez lo registró para la Historia. Bolívar regresó a Venezuela al año siguiente (1806).

Entre 1806 y 1823, mientras se libraba gran parte de la Guerra de Independencia en su natal Venezuela, Rodríguez vivió en Italia, Alemania, Rusia, Prusia y Países Bajos. Luego daría su opinión sobre este periodo de tiempo diciendo:

"Permanecí en Europa por más de veinte años; trabajé en un laboratorio de química industrial […]; concurrí a juntas secretas de carácter socialista […]. Estudié un poco de literatura, aprendí lenguas y regenté una escuela de primeras letras en un pueblecito de Rusia."
Simón Rodríguez


Regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En 1824 establece en Colombia la primera «escuela-taller». Atiende al llamado hecho por Bolívar desde el Perú, y es nombrado «Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas» y «Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas» de Bolivia.

En 1826, establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde octubre de 1826, no tenía una buena relación con él, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre Perú, Chile y Ecuador. Muy importante es su trabajo titulado Sociedades Americanas, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso (1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza su frase:


La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos.

Otra obra importante fue El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de Armas (de 1830), un alegato sobre la lucha social que emprendía Bolívar en esa época.


Epílogo

En los años finales de su vida dio clases en varios colegios de Quito y Guayaquil (Ecuador); debido a un incendio que azotó esta ciudad, gran parte de su obra quedó hecha cenizas.12​

En 1853 emprendió su último viaje rumbo a Lima (Perú) al lado de su hijo José, y de Camilo Gómez, un compañero de este, en Paita mantuvo contacto con la heroína sudamericana Manuela Sáenz quien también se encontraba exiliada allí. La muerte lo sorprendió el 28 de febrero de 1854, con 84 años, en el caserío de Amotape, a orillas del río Chira.13​ Fue asistido por Camilo Gómez.

Setenta años después (hacia 1925) sus restos fueron trasladados al panteón de Perú, y en 1954 al Panteón Nacional de su Caracas natal.


Obras

Representación al Ayuntamiento (Caracas, 1793).
Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas, y medio de lograr su reforma por un nuevo establecimiento (Caracas, 1794).
Sociedades americanas en 1828, cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros (Arequipa, 1828).
El libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social (Arequipa, 1830).
Observaciones sobre el terreno de Vincocaya con respecto a la empresa de desviar el curso natural de sus aguas y conducirlas por el río Zumbai al de Arequipa (Arequipa, 1830).
Sociedades americanas en 1828, cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros [Luces y virtudes sociales] (Concepción, Imprenta del Instituto, 1834).
Informe sobre el terremoto de Concepción (Concepción, 1835).
Sociedades americanas en 1828. Cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros [Primera parte. Luces y virtudes sociales] (Valparaíso, Imprenta del Mercurio, 1840).
Partidos (11 artículos) (Valparaíso, El Mercurio, 1840).
Sociedades americanas en 1828, cómo serán y cómo podrían ser en los siglos venideros (Lima, Imprenta del Comercio, 1842).16​
Crítica de las providencias del gobierno (Lima, Imprenta del Comercio, 1843).
Extracto sucinto de mi Obra sobre la Educación Republicana (3 artículos) (Bogotá, El Neo Granadino, 1849).
Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga (Latacunga, 1851).


Honores

En 1981, Arturo Uslar Pietri escribió una biografía novelada sobre Simón Rodríguez, La isla de Róbinson.

El presidente venezolano Hugo Chávez fundó la Misión Robinsón (por el seudónimo «Samuel Robinsón» que utilizó Simón Rodríguez), un programa social del Gobierno nacional para enseñar a leer y escribir a la población analfabeta.

En Caracas (Venezuela) se nombró en su honor la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez. También existe en esta ciudad un sector epónimo ubicado al norte de la misma, cerca de la estación del Teleférico de Caracas.

El Consejo Municipal de Caracas otorga el premio Simón Rodríguez, que se ha transformado en uno de los más prestigiosos de Venezuela.

En Cali (Colombia) se nombró en su honor la Institución Educativa Técnica de Comercio «Simón Rodríguez».

Aparece en el billete de 50 y 10 000 bolívares.




Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Simón_Rodríguez

José Carlos Mariátegui








José Carlos Mariátegui La Chira (Moquegua, 14 de junio de 1894, Lima, Perú, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista y pensador político peruano, autor prolífico a pesar de su temprana muerte. El Amauta (del quechua: hamawt'a, "maestro") es el nombre con el que también se conoce en su país, y fue uno de los principales estudiosos del marxismo en América Latina. De entre sus libros, los 7 ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana es una obra de referencia para la intelectualidad del continente.1​ Fue el fundador del Partido Socialista Peruano en 1928 (que, tras su muerte, pasaría a denominarse Partido Comunista Peruano, a instancias de la III Internacional, y por obra de Eudocio Ravines, que ejercía entonces la secretaría general del partido), fuerza política que, según su acta de fundación, tendría como herramienta axial al marxismo-leninismo, y de la Confederación General de Trabajadores del Perú, en 1929.

Para el sociólogo y filósofo Michael Löwy, Mariátegui es "indudablemente, el pensador marxista más vigoroso y original que América Latina haya conocido”.2​ En la misma línea, José Pablo Feinmann, filósofo y crítico cultural argentino, lo declaró que se trata del "más grande filósofo marxista de Latinoamérica".


Biografía

Infancia y juventud

Mariátegui nació en Moquegua, en el seno de una familia humilde. Sus padres fueron María Amalia La Chira Ballejos y Francisco Javier Mariátegui Requejo. Entre sus antepasados se contaba el ilustre pensador liberal Francisco Javier Mariátegui y Tellería. Tuvo dos hermanos: Guillermina y Julio César Mariátegui.

En 1899 se trasladó con su madre y sus hermanos a Huacho y en 1902, tras un accidente en la escuela, fue internado en la clínica Maison de Santé de Lima. Su convalecencia fue larga y quedó con una anquilosis en la pierna izquierda que lo acompañaría el resto de su vida. Por haber quedado inhabilitado para las recreaciones propias de su edad, frecuentó desde entonces la lectura y la reflexión.

En 1909, ingresó al diario La Prensa para realizar tareas auxiliares, primero como alcanzarrejones (portapliegos) y luego como ayudante de linotipista. A pesar de no haber culminado sus estudios escolares, llegó a formarse en periodismo y empezó a trabajar como articulista, primero en La Prensa (1914-1916) y luego en el diario El Tiempo (1916-1919), al mismo tiempo que colaboraba en las revistas Mundo Limeño, Lulú, El Turf y Colónida. Usando el seudónimo de Juan Croniqueur ironizó la frivolidad limeña y exhibió una vasta cultura autodidacta, que lo aproximó a los núcleos intelectuales y artísticos de vanguardia. Se hizo amigo del escritor Abraham Valdelomar con quien formó un dúo diletante cuyos duelos de ingenio eran reproducidos por ellos mismos en sus crónicas. Por esa época (llamada luego despectivamente por él mismo como su “edad de piedra”) cultivó con entusiasmo la poesía pero nunca publicó su anunciado poemario titulado Tristeza.



En 1918 sus intereses viraron hacia los problemas sociales. Fundó con el periodista César Falcón y Félix del Valle la revista Nuestra Época, desde donde criticó el militarismo y la política tradicional pero de la que solo salieron dos números. En 1919 e igualmente en colaboración con Falcón fundó el diario La Razón, desde donde apoyó la reforma universitaria y las luchas obreras. Dicho diario tampoco tuvo larga vida y fue clausurado por el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, oficialmente por haberse expresado despectivamente de los miembros del parlamento, aunque lo más probable fuera por los crecientes reclamos populares que alentaba desde sus páginas.


Viaje a Europa y formación socialista

Junto con Jorge Falcón viajaron con rumbo a Europa gracias a una beca que le fue entregada por el gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. Pasaron por Nueva York, coincidiendo con una huelga de trabajadores de los muelles del puerto, y en la Alemania de revolución espartaquista, para luego en noviembre llegar al puerto de Le Havre y de allí a París.3​

En Europa, a decir de él mismo, fue donde hizo su mejor aprendizaje. Se vinculó con escritores representativos, estudió idiomas, inquirió sobre las nuevas inquietudes intelectuales y artísticas y concurrió a conferencias y reuniones internacionales.

En Italia se casó con Ana Chiappe y estuvo presente durante la ocupación de las fábricas en Turín, así como en el XVII Congreso Nacional del Partido Socialista Italiano en Livorno, donde se produjo la escisión histórica y se conformó el Partido Comunista Italiano (PCI). Formó parte de círculos de estudio del PSI y asumió el marxismo como método de estudio, cuando Benito Mussolini estaba a punto de tomar el poder. Según su análisis, la victoria del fascismo es el precio que un país debe pagar por las contradicciones de la izquierda.

Abandona Italia y recorre Europa a la espera de poder volver al Perú. Visita París, Múnich, Viena, Budapest, Praga y Berlín.4​ Durante ese recorrido estudia los movimientos revolucionarios que convulsionan el continente europeo después de la guerra.



Retorno al Perú


El 17 de marzo de 1923 Mariátegui regresó a Lima, acompañado de su esposa y su primogénito. Dictó conferencias en la Universidad Popular González Prada sobre la crisis mundial derivada de la Primera Guerra Mundial. Asumió la dirección de la revista Claridad cuando Víctor Raúl Haya de la Torre, futuro líder del APRA, viajó a México en calidad de exiliado. Llamó a la realización del Frente Único de Trabajadores. A fines de ese mismo año anunció la publicación de "Vanguardia: Revista Semanal de Renovación Ideológica", co-dirigida con Félix del Valle, proyecto que no se llevaría a cabo pero que luego se transformaría en la Revista Amauta.

En 1924, debido a su antigua lesión, debió amputársele una pierna. Pero no cesó por ello su actividad creadora, continuándola recluido en una silla de ruedas. Pasó una temporada de reposo en Miraflores para mudarse el 1ro de junio de 1925 a la que sería su residencia más simbólica en la calle Washington, izquierda, No. 544,6​ hoy conocida como la Casa Museo José Carlos Mariátegui. En octubre de 1925 fundó la Editorial Minerva junto con su hermano Julio César que publicó obras suyas y de otros autores peruanos, comenzando por su primer libro recopilatorio de ensayos: La escena contemporánea,7​ sobre la política mundial. En 1926 fundó la revista Amauta (en quechua sabio o maestro), que cohesionó a una amplia generación de intelectuales en torno a una nueva apreciación del quehacer nacional y dio impulso al movimiento indigenista en arte y literatura. Asimismo, colaboró asiduamente en los semanarios limeños Variedades y Mundial.

Fue encarcelado en 1927 durante un proceso contra los comunistas acusados de conspirar contra el gobierno de Leguía, pero luego le dieron arresto domiciliario. En 1928 rompió ideológicamente con Víctor Raúl Haya de la Torre y fundó el Partido Socialista Peruano, convirtiéndose un año más tarde en su Secretario General. Durante el mismo año, fundó la revista comunista Labor y publicó sus monumentales 7 ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana.8​ En 1929 fundó la Confederación General de Trabajadores del Perú.

El proyecto político de Mariátegui se puso a prueba en el Congreso Sindical Latinoamericano de Montevideo (mayo de 1929) y la Conferencia Comunista Latinoamericana (junio del mismo año). A ellas asistió el Partido Socialista Peruano con cinco delegados que llevan planteamiento de Mariátegui: Hugo Pesce, Julio Portocarrero, José Bracamonte (piloto de la Marina Mercante Nacional, fundador de la Federación de Tripulantes del Perú), Juan Peves (dirigente campesino de Ica, fundador de la Federación de Yanacones) y Carlos Saldías (dirigente textil). Estos planteamientos fueron cuestionados por el buró político de la Internacional en Sudamérica, generando una distancia entre los planteamientos de la Internacional Comunista y las posturas de Mariátegui. En definitiva, Mariátegui "no aceptó subordinarse a la jerarquía comunista".

En febrero de 1930, Eudocio Ravines fue nombrado Secretario General del Partido Socialista del Perú, en reemplazo de Mariátegui quien estaba preparando un viaje a Buenos Aires, donde podría tratar su enfermedad y participaría en el Consejo General de la Liga Antiimperialista. También proyectaba dar envergadura continental a su revista Amauta trasladando su sede de Lima a la capital de Argentina.


Últimos días antes de su muerte

A fines de marzo de 1930, Mariategui fue internado de emergencia siendo acompañado por sus amigos entre los cuales destacaron Diego San Roman Zeballos (creador de la revista El Poeta Hereje). Murió el 16 de abril, casi en vísperas de su esperado viaje a Buenos Aires. El 20 de mayo la dirección del Partido Socialista Peruano, con Eudocio Ravines como Secretario General y Jean Braham Fuentes Cruz como Presidente General, cambió el nombre del Partido Socialista del Perú por el de Partido Comunista Peruano.

Fue enterrado en el Cementerio Presbítero Maestro con un masivo cortejo fúnebre​ y en el año 1955, conmemorándose los 25 años de su muerte fue trasladado a un nuevo mausoleo en el mismo cementerio (un túmulo de Granito obra del escultor español Eduardo Gastelu Macho).11​


Su pensamiento

Visión del Perú

La Conquista no sólo escindió la Historia del Perú, sino también escindió la economía. Antes de la llegada de los españoles existía una economía comunal indígena que era bastante sólida. Existía un bienestar material gracias a la organización colectivista de la sociedad incaica. Esta organización había enervado el impulso individual y a la vez había desarrollado el hábito de la obediencia al deber social.

La Conquista instauró así una economía de carácter feudal. No buscaban desarrollar una economía sólida sino sólo la explotación de los recursos naturales. Es decir, los españoles no se formaron como una fuerza colonizadora (como los ingleses en Estados Unidos), sino que se constituyeron como una pequeña corte, una burocracia. Este sistema acabó determinando la economía republicana.

La política económica de la Corona Española impedía el surgimiento de una burguesía en las colonias. Estas vieron necesaria la independencia para asegurar su desarrollo. La independencia se decide entonces por las necesidades del desarrollo capitalista, en ese sentido, Inglaterra cumplió un papel fundamental al apoyar a las nacientes naciones americanas.

Para Mariátegui, el gamonal invalida inevitablemente toda ley u ordenanza de protección del indígena o del campesino. Contra la autoridad del hacendado sostenida por el ambiente y el hábito, es impotente la ley escrita. El alcalde o el presidente municipal, concejo o ayuntamiento, el juez, el corregidor, el inspector, el comisario, el recaudador, la policía y el ejército están enfeudados a la gran propiedad. "La ley no puede prevalecer contra los gamonales. El funcionario que se obstinase en imponerla, sería abandonado y sacrificado por el poder central, cerca del cual son siempre omnipotentes las influencias del gamonalismo, que actúan directamente o a través del parlamento, por una y otra vía con la misma eficacia".

Es importante esclarecer la solidaridad y el compromiso a que gradualmente han llegado el gamonalismo regional y el régimen central: "de todos los defectos, de todos los vicios del régimen central, el gamonalismo es responsable y solidario". El gamonal es una pieza en la estructura de la administración centralizada: es el jefe local de uno de los partidos políticos de influencia nacional y es el eslabón fundamental en la cadena de una de las muchas clientelas del sistema político. El poder central recompensa al gamonal al permitirle disfrutar de innumerables contratos y alcabalas y actualmente, al dejar en sus manos las regalías que produce la explotación de recursos naturales por las multinacionales e innumerables contratos para complementarlas. En estas condiciones, cualquier descentralización termina con el resultado esencial de un acrecentamiento del poder del gamonalismo.


El guano y el salitre cumplieron un rol fundamental en el desarrollo de la economía peruana. Estos productos aumentaron rápidamente la riqueza del Estado, ya que la Europa industrial necesitaba estos recursos para mantener su productividad agrícola, productos que el Perú poseía en monopolio. Esta riqueza fue despilfarrada por el Estado Peruano. Pero permitió la aparición del capital comercial y bancario. Se empezó a constituir una clase capitalista, pero cuyo origen se encontraba en la vieja aristocracia peruana. Estos productos también permitieron la consolidación del poder de la costa, ya que hasta entonces, la minería había configurado a la economía peruana un carácter andino. En síntesis, el guano y el salitre permitieron la transformación de la economía peruana de un sistema feudal a un sistema capitalista.

Las nuevas naciones buscaron desarrollar el comercio. América Latina vendía sus recursos naturales y compraba productos manufacturados de Europa, generando un sistema que beneficiaba principalmente a las naciones europeas. Este sistema, permitió el desarrollo sólo a los países Atlánticos, ya que las distancias eran enormes para los países que se encontraban en la costa del pacífico como el caso del Perú. El Perú en cambio, comenzó a comerciar con el Asia, pero no logró el mismo desarrollo que los países del Atlántico.

Además, con la Guerra del Pacífico el Perú perdió el guano y el salitre. Pero esta guerra también significó la paralización de toda la producción nacional y el comercio, así como la pérdida del crédito exterior. El poder cayó temporalmente en manos de los militares, pero la burguesía limeña pronto recuperó su función. Se planteó el Contrato Grace como una medida para salir de la crisis. Este contrato consolidó el predominio británico en el Perú, al entregar en concesión los ferrocarriles por un periodo de 66 años.



El marxismo

Mariátegui se describe, desde su regreso de Europa, al marxismo, en la versión leninista de la Tercera Internacional, encontrándose notables similitudes con el pensamiento de Antonio Gramsci, especialmente en lo que atañe a la importancia de la superestructura cultural no como mero "reflejo", sino desde la valoración de sus potencialidades revolucionarias para generar contrahegemonía. Fruto de dicha noción será su revista teórica Amauta y el órgano revolucionario Labor, que será clausurado por el régimen de Leguía. Crítico incansable del reformismo de la Segunda Internacional y de la socialdemocracia, Mariátegui es considerado el primer marxista de América Latina, al enfatizar al papel de las masas indígenas como el auténtico "proletariado" del continente y pregonar la necesidad de una revolución socialista, influenciado por el sindicalismo radical de Georges Sorel.


El fascismo

Por su parte, mostró cómo el fascismo no era una "excepción" de Italia o un "cataclismo", sino un fenómeno internacional "posible dentro de la lógica de la Historia", del desarrollo de los monopolios en el imperialismo y de su necesidad de derrotar la lucha del proletariado. Mariátegui vio el fascismo como una respuesta del gran capital a una crisis social profunda, como la expresión de que la clase dominante no se siente ya suficientemente defendida por sus instituciones democráticas, por lo que culpa ante las masas de todos los males de la patria, al régimen parlamentario y a la lucha revolucionaria, y desata el culto a la violencia y al nuevo orden del Estado fascista, concebido como estructura autoritaria vertical de corporaciones. Mariátegui vislumbró cómo el triunfo del fascismo estaba inevitablemente destinado a exasperar la crisis europea y mundial.


Obras

En vida, Mariátegui publicó solo dos libros (La escena contemporánea y los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana), dejando inacabados e inéditos dos más (El alma matinal y Defensa del marxismo publicadas en 1950 y 1955, respectivamente, aunque gran parte de ellos ya había sido publicada en la prensa). Todas estas obras, sumadas a su abundante producción periodística recopilada (entre artículos, conferencias, ensayos y una novela breve), han sido editadas por sus herederos (su viuda y sus hijos), hasta llegar a conformar 20 tomos. Hay que señalar sin embargo, que entre dichos tomos hay dos biografías del autor (una de María Wiesse y otra de Armando Bazán), una síntesis del contenido de la revista Amauta, realizada por Alberto Tauro del Pino y una antología poética de diversos autores inspirada en la vida y obra de Mariátegui. Si hablamos de las “obras completas” propiamente dichas, estas solo suman en realidad 16 tomos. Sustancial obra que fue producida en un lapso de 7 años (1923-30).


Obras completas. Biblioteca Amauta


La escena contemporánea, Obras completas, Vol. 1. Ed. Amauta.

7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, Obras completas, Vol. 2. Ed. Amauta.

El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy, Obras completas, Vol. 3. Ed. Amauta.

La novela y la vida. Siegfried y el profesor Canella, Obras completas, Vol. 4. Ed. Amauta..

Defensa del marxismo, Obras completas, Vol. 5. Ed. Amauta.

El artista y la época. Obras completas, Vol. 6. Ed. Amauta.

Signos y obras. Análisis del pensamiento literario contemporáneo, Obras completas, Vol. 7. Ed. Amauta.

Historia de la crisis mundial. Conferencias pronunciadas en 1923. Obras completas, Vol. 8. Ed. Amauta.

Poemas a Mariátegui (Compilación con prólogo de Pablo Neruda), Obras completas, Vol. 9. Ed. Amauta.

José Carlos Mariátegui por María Wiesse, Obras completas, Vol. 10. Ed. Amauta.

Peruanicemos al Perú, Obras completas, Vol. 11. Ed. Amauta.

Temas de nuestra América, Obras completas, Vol. 12. Ed. Amauta.

Ideología y política, Obras completas, Vol. 13. Ed. Amauta.

Temas de educación, Obras completas, Vol. 14. Ed. Amauta.

Cartas de Italia, Obras completas, Vol. 15. Ed. Amauta.

Figuras y aspectos de la vida mundial. Tomos 1, 2 y 3 Obras completas, Vol. 16, 17 y 18. Ed. Amauta.

Amauta y su influencia de Alberto Tauro, Obras completas, Vol. 19. Ed. Amauta.




Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/José_Carlos_Mariátegui



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Eréndira Ikikunari La Indomable






La princesa Eréndira fue una integrante de la nobleza P'urhépecha que vivió entre 1503 y 1529, en la época en que los españoles llegaron a Michoacán. Tenía 16 ó 17 años cuando los españoles invadieron México. Fue hija del cazonci purépecha, Tangáxoan Tzíntzicha, quien se rindió ante los españoles tras la caída del Estado mexica en 1521. Su nombre purépecha Erendirha significa "Mañana risueña".

La biografía de la princesa Eréndira y su papel como heroína aparece por primera vez en el libro de Eduardo Ruiz Michoacán, Paisajes, Tradiciones y Leyendas (1891), y está basada supuestamente en una tradición michoacana. Es posible que contenga pasajes que no necesariamente hayan sido reales. De acuerdo con ella, Eréndira fue la líder de la resistencia purépecha contra los españoles.

Eréndira aparece en el mural pintado por Juan O'Gorman en la biblioteca pública Gertrudis Bocanegra de Pátzcuaro. El cineasta Juan Mora Catlett llevó en 2007 esta historia a la pantalla, en la película Eréndira Ikikunari (la Indomable).



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Eréndira






*La película Eréndira Ikikunari, dirigida por Juan Mora Catlett ...; el director menciona que llevar esta historia el cine es por su pulsión de tratar "temas basados en lo que somos los mexicanos; no tiene mucho sentido seguir modas internacionales con los presupuestos ridículos que manejamos en México; tenemos mucha riqueza cultural con infinidad de historias que podrían llevarse a la pantalla. Este caso de Eréndira es porque es una heroína real mexicana prácticamente desconocida, una especie de Juana de Arco; quien además se enfrenta a los prejuicios de su propio pueblo, que no tenía mujeres guerreras y realiza lo que los hombres no pudieron hacer: robar un caballo a los conquistadores".

Eréndira Ikikunari es una película de acción que narra un episodio de la conquista de México, basada en una leyenda del siglo XVI: una muchacha excepcional, que ante la invasión de su tierra mostró un valor y una entereza asombrosos. Una mujer guerrera que lucha por alcanzar la dignidad y el respeto. El tema contiene la materia prima de la tragedia: una heroína, el caos apocalíptico y la lucha fratricida por el poder dentro de un grupo familiar. Para contarnos esta historia, Juan Mora Catlett recurre a animaciones inspiradas en códices y lenguaje purépecha, mismo que es manejado por actores michoacanos.

"El caballo, para los indígenas de los pueblos mesoamericanos y específicamente para los purépechas, era un monstruo mitológico, Eréndira lo roba, aprende a montarlo e inicia la guerra contra los invasores. Es una historia importante no sólo en el sentido de la anécdota sino como ejemplo reflexivo del papel de la mujer mexicana en la historia y en la actualidad, donde se le sigue coartando su desarrollo como ser humano, hacerlo con este personaje que no es ficticio ni inventado es increíble", afirma el director sobre uno de los aspectos importantes de su obra.

Mora Catlett continúa y enlista: "otras cuestión en Eréndira es la dignificación de la conquista de México, porque siempre se ha manejado en la enseñanza oficial, que un puñado de españoles de alguna manera mágica conquistaron a cientos de pueblos indígenas. Cuando esta llamada Conquista fue una especie de guerra entre los pueblos indígenas fomentada por los españoles, quienes al final, cuando habían dividido a todos, tomaron el control... un evento catastrófico."


Los dueños de la historia

"Otro elemento que me interesó es que los purépechas son una cultura viva, son los dueños de la historia de Eréndira: por medio de la tradición oral la leyenda ha sido embellecida, modificada, idealizada a través de las generaciones, como sucede con todas las tradiciones de la memoria oral; quién mejor que ellos para representar la historia de Eréndira; no me pareció correcto hacerla con actores chilangos, hablada en español. Lo natural era filmarla con ellos, hablada en purépecha, rodarla íntegramente en Michoacán y utilizar los paisajes de ahí."

Del trabajo con los actores explica: "hice una convocatoria en las comunidades para ver a quién le interesaba participar; después, en Morelia, conformé un proyecto de elenco donde estuvimos ensayando nueve semanas y el último día elegí a los personajes. Era muy importante que fuera actuada por gente de la comunidad y hablada en purépecha porque las condiciones de rodaje eran difíciles: estar prácticamente desnudos y descalzos en el campo, entre espinas, piedras, bajo el sol candente, noches heladas... esa gente está adaptada a esas condiciones, sabe cómo moverse -uno identifica inmediatamente a alguien que no sabe caminar en el campo-, tenía varias ventajas y una muy importante era que tenían puesto el corazón en la película, un compromiso emocional a priori por estar representando algo de ellos".

En apreciación del director una de las reacciones que provocó la cinta en la comunidad purépecha: "fue muy interesante porque ellos no han analizado su propia historia, darse cuenta de sus divisiones internas, darse cuenta de que fueron presas de los españoles porque se pelearon entre ellos... esto los hizo reflexionar. Uno de los resultados que no esperaba es que después del estreno en Morelia le pasé a una universidad unos dvd para que la proyectaran en las comunidades que no tienen acceso al cine y el resultado ha sido sorprendente porque la entienden perfectamente y genera muchas discusiones sobre su situación: siguen existiendo las divisiones entre ellos. Por ese lado estoy muy contento por el resultado".

El también realizador de la cinta que recoge la resistencia indígena durante la Conquista, Retorno a Aztlán, recuerda: la exhibición de Eréndira en Pátzcuaro fue muy emotiva porque el público en su mayoría era purépecha, la ovacionaron y después hubo declaraciones de que se sentían orgullosos de ser indígenas, incluso una dijo: "Es la primera vez que entiendo una película mexicana", ella no hablaba muy bien el español.

Para Mora Catlett: "La forma de la película fue importante, porque es una leyenda que no es histórica, decidí no hacer una reconstrucción naturalista porque tenía que representar a los españoles y caballos como los muestran los textos históricos. Yo quería mostrar la impresión que los indígenas tuvieron al ver a estos invasores, los veían como dioses, como marcianos y a los caballos como bestias monstruosas, inclusive le da mucho más significación y valor al acto de Eréndira; entonces opté por tratarla desde el punto de vista no realista sino desde el punto de vista indígena, como referentes usé los códices del siglo XVI específicamente los de La Relación de Michoacán y la imagen que los indígenas tenían de los españoles en expresiones artísticas y artesanales".




*Eréndira Ikikunari, la Conquista desde la visión de los indígenas
Es una reflexión sobre el papel de la mujer mexicana en la historia, describe el director
JORGE CABALLERO



Con información de:
http://www.jornada.com.mx/2007/05/11/index.php?section=espectaculos&article=a10n1esp


Retorno a Aztlán - película




Retorno a Aztlán (In Necuepaliztli in Aztlan, título original en náhuatl) es una película mexicana de ficción dirigida por Juan Mora Cattlet protagonizada por Rodrigo Puebla, Rafael Cortés, Amado Zumaya, Socorro Avelar, de 1990. Fue el primer largometraje rodado en México hablado completamente en náhuatl, subtitulado al español para su exhibición.1​2​


Argumento o Sinopsis

En el territorio gobernado por Moctezuma el viejo hay una grave sequía. El gobernante acepta, asesorado por sus consejeros encabezados por Tlacaelel, ir en busca de la diosa Coatlicue, con el fin de pedirle ayuda para evitar una catástrofe. Un campesino, Ollin, participa en la búsqueda y encuentra a Coatlicue, quien le recrimina ser abandonada por los mexicas, pero aun así decide ayudarlos. Los consejeros de Moctezuma el viejo, de todos modos, deciden asesinar a Ollin.2​


Producción


Fue rodada en 1990 en locaciones de los estados de Hidalgo y México. Fue estrenada el 6 de noviembre de 1990 en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario. La producción corrió a cargo del director, Jorge Prior y Jaime Langarica, así como de las compañías Producciones Volcán, Cooperativa José Revueltas, la UNAM, el Fondo de Fomento a la Calidad Cinematográfica y el IMCINE. La fotografía fue de Luc-Toni Kuhn, la dirección musical de Antonio Zepeda, hecha con instrumentos de origen mesoamericano e indígena; el sonido de Ernesto Estrada y el maquillaje de Julián Piza.2​ El guion de la película fue escrito por Mora Cattlet totalmente en náhuatl con asesoría de arqueólogos y antropólogos, gracias a distintas becas de la Fundación John S. Guggenheim, la UNAM, el INAH, el ISSSTE y otros fondos oficiales, tras una investigación de cinco años.


Recepción

Las críticas a la obra destacaron el reto que implicó al creador hacer un largometraje en náhuatl y de sus alcances artísticos (maquillaje, ambientación, música).

El gran acierto de su empresa consiste en decantar, con ayuda de Gabriel Pascal, un discurso plástico que se vale de los códices para diseñar un maquillaje que, más que el vestuario, provee a los intérpretes de un poderoso medio estético

Oscar L. Cuellar, “La voluntad creadora en Sueños y Retorno a Aztlán”, en suplemento La Cultura en México de Siempre! no. 1973, 17 de abril de 1991
En México constituyó un “inusitado” éxito en taquilla al colectar 200 millones de pesos de la época al permanecer seis semanas y media en cartelera y ni ser una película comercial.​ La crítica habló de que la historia o la “anécdota” principal de la cinta era difícil de comprender a los grandes públicos, y de que el appeal de la película era “rústico”. El protagonista de la cinta, Rodrigo Puebla, comentó al respecto:

...para mi esa es la realidad. La verdadera imagen que se debe tener de los antiguos mexicanos. ¿Qué son como hombres de piedra? Pues si. ¿Y?

Gonzalo Valdés y Medellín. ”El cine ha defraudado el gusto del pueblo mexicano”, en El Universal, 15 de abril de 1991.

El crítico Nelson Carro abordó la imaginación y el talento con el que se recrearon estéticamente situaciones del México prehispánico debido a las carencias presupuestales de la película, aunque criticó que la estética del filme semejaba en ocasiones, un documental. Alabó igualmente la búsqueda de una estética propia, alejándose de recursos del cine extranjero, el uso de estética basada en códices, aunque criticó que en ciertos momentos la trama podría resultar incomprensible “para el espectador no iniciado”.

Fue exhibida en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz traducida como Retuour a Aztlán, en donde tuvo una buena recepción, sobre todo por su buena realización.5​6​7​ En 1992 el director se dijo sorprendido, en entrevistas con la prensa, debido a que no fue incluido en ningún ciclo cinematográfico a razón del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. La cinta fue proyectada en el Festival de Cine de Berlín, para lo cual el autor pidió apoyo a sus amigos para poder estar presente.

En 2006 Juan Mora narró que la productora de la cinta Apocalypto de Mel Gibson le había solicitado una copia de su filme y le había pagado 9 dólares por ello. Acusó, igualmente, que después algunas escenas de la cinta de Gibson habían sido copiadas de Retorno a Aztlán.



Premios y reconocimientos

Premio especial del jurado en el VII Festival Cinematográfico Latinoamericano de Trieste



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Retorno_a_Aztlán


lunes, 17 de septiembre de 2018

Francisco J Múgica





Una producción de la SECUM. Documental dirigido y realizado por Citlay Rieder y Javier Morett


Francisco José Múgica Velázquez (Tingüindín, Michoacán, México; 3 de septiembre de 1884 - Ciudad de México, 12 de abril de 1954) fue un militar revolucionario, general de división y político mexicano. Constituyente en 1917 y gobernador de los estados de Tabasco y Michoacán, así como del entonces Territorio de Baja California Sur y de las Islas Marías, además de titular de las Secretarías de Economía Nacional y Comunicaciones y Obras Públicas durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.



Inicios y vida revolucionaria

Francisco J. Múgica nació en el Estado de Michoacán. Determinado por la profesión de su padre, profesor de escuelas, necesitó trasladarse de un lugar a otro, haciendo que completara sus estudios primarios en diversas escuelas. Tras terminar sus estudios preparatorios, comenzó a ejercer el periodismo, siendo colaborador de varios periódicos liberales, entre ellos "Regeneración", de los hermanos Flores Magón; en Zamora (Michoacán), lugar donde concluyó sus estudios de Seminario y estableció su residencia, Múgica publicó pequeños periódicos opositores a Porfirio Díaz.

Años después se trasladó a vivir en la Ciudad de México, donde contactó a diversas figuras de las conspiraciones para la Revolución mexicana; en 1910 viajó a San Antonio (Texas), EE. UU., para comenzar con la organización de las Juntas Revolucionarias.

Se enroló en las fuerzas de Pascual Orozco, tomando Ciudad Juárez en 1911; después, con Lucio Blanco, comenzó en 1913 el primer reparto agrario en Matamoros, Tamaulipas.

Posteriormente, fue encargado de diversas actividades militares, como general y lugarteniente de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón entre otros. Encabezó las fuerzas revolucionarias en Michoacán, donde conoció a Lázaro Cárdenas, de quien sería maestro ideológico.

Su vida militar lo llevó a disensiones con el general Álvaro Obregón, quien envió a asesinarlo. La amistad con el general Lázaro Cárdenas le permite conocer las intenciones de Obregón y escapar de sus ejecutores.

Al final de su vida militar, se encargó del Heroico Colegio Militar de México, de la Comandancia en el Sur y fue gobernador de Tabasco y presidente del Tribunal Militar.2​


Constituyente

Participante del Congreso Constituyente de 1917, por sus posiciones y sus debates fue siempre recordado como uno de los mejores constituyentes y de los fundamentales ideólogos de la Revolución mexicana.

Fundamentalmente, su trabajo se enfocó a los Artículos referentes a temas de religión, política, economía y educación de la Constitución. Su ideología quedó plasmada en los Artículos 3º, 27º y 123º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.


Gobernador de Michoacán

Fue gobernador de Michoacán interino cuando Lázaro Cárdenas fue elegido como presidente del PNR o secretario de Estado.


Secretario de Estado

El 1 de diciembre de 1934, al tomar posesión de la presidencia de la república, Lázaro Cárdenas designó a Múgica como Secretario de la Economía Nacional, siendo inmediatamente identificado como uno de los integrantes del gabinete netamente "cardenistas", frente a los "callistas" que ocupan importantes carteras en el mismo gabinete. Cárdenas se propuso establecer una distancia definitiva del "maximato", mando que ejercía Plutarco Elías Calles sobre todos los presidentes desde que había dejado la presidencia en 1928, siendo Múgica un gran aliado de Cárdenas en ese proceso; finalmente, a mediados de junio de 1935, el problema derivó en una crisis: a partir de unas declaraciones antiobreras de Calles, los sindicatos cardenistas iniciaron fuertes protestas contra la figura del "'Jefe Máximo" (Calles), que fueron inmediatamente aprovechadas para deshacerse de su influencia en el gobierno al pedir y obtener Cárdenas la renuncia de su gabinete en pleno, saliendo así todos los callistas, incluido el hijo de Calles, Rodolfo Elías Calles, quien era Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas; para sustituirlo, fue designado Múgica.


Precandidato a la Presidencia

Francisco J. Múgica fue el sucesor natural de Cárdenas en la presidencia: firme izquierdista; creyente en las grandes reformas de Cárdenas (Reforma Agraria, Educación Socialista, Unidad Obrera, Nacionalización de la Industria); autor intelectual, o al menos el inspirador, de muchas de esas reformas. Su elección como sucesor, en fin, auguraba la continuidad de la política cardenista. Sin embargo, Múgica era mucho más radical que Cárdenas; quienes lo apoyaban lo veían como el gran consolidador de la obra social cardenista, mientras que sus opositores lo veían como un gran peligro que convertiría a México en una copia de la Unión Soviética.

Al llegar el año de 1939, la popularidad de Cárdenas había caído seriamente; dos personajes de la derecha ganaban adeptos rumbo a las elecciones del año siguiente: Joaquín Amaro y Juan Andrew Almazán; Cárdenas comprendió entonces que la candidatura de Múgica no sería bien recibida por el país ni por el extranjero; se necesitaba una candidatura de centro, menos radical, que lograra unificar a la dividida población y, sobre todo, que le quitara banderas al opositor Almazán. Esto lo representaba la candidatura de Manuel Ávila Camacho, el secretario de la Defensa Nacional; a Múgica no tuvo otra opción que retirar su precandidatura y sumarse a la de Ávila Camacho, con quien tuvo una relación cercana.


Gobernador de Baja California Sur

Pasadas las elecciones, que con graves conflictos y un sonado fraude electoral consiguieron dar la victoria a Ávila Camacho sobre Almazán, Múgica se convirtió en un personaje incómodo para el nuevo gobierno; no solo había sido un gran competidor del nuevo presidente, sino que además representaba al "pasado", las ideas y reformas de las que el nuevo gobierno se quería alejar; sin embargo, por su trayectoria y poder, tampoco podía ser dejado fuera del gobierno. La solución fue designarlo gobernador del territorio de Baja California Sur, una de las zonas más alejadas, subdesarrolladas y poco pobladas del país.


Sus últimos años

Los años anteriores a su muerte, Múgica se encargó de actividades privadas y de la organización de diversos penales, entre ellos el de las Islas Marías. Murió en la Ciudad de México a los 69 años de edad, el 12 de abril de 1954.



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_José_Múgica


Bolívar el hombre de las dificultades





Bolívar, el hombre de las dificultades es una película venezolana de 2013 dirigida por Luis Alberto Lamata. El largometraje está basado en los obstáculos a los que se tuvo que enfrentar Simón Bolívar durante los años 1815 y 1816.

Está protagonizada por Roque Valero, quien interpreta a Bolívar, y cuenta con las actuaciones de Jorge Reyes, Juvel Vielma, Alberto Alifa, Rafael Gil, Daniel Rodríguez Cegarra y Samantha Dagnino, entre otros.


Reparto

Roque Valero como Simón Bolívar.
Jorge Reyes como El Polaco.
Juvel Vielma como Santiago Mariño.
Alberto Alifa como José Antonio Páez.
Camila Arteche como Madame Jeanne Bourvil.
Samantha Dagnino como Josefina Machado,2​ "Pepa Machado o La Señorita Pepa".
Paula Woyzechowsky como Madame Julienne.
Rafael Gil como Felipe Luis Brión.
Gilbert Laumord como Alexandre Petion.
Daniel Rodríguez Cegarra como José Francisco Bermúdez.
Carlos Enrique Almirante como Pedro Amestoy.
Francisco Denis como Mariano Montilla.
Miguel Ferrari como Pablo Morillo.
Beatriz Valdés como María Antonia Bolívar Palacios.
Robny Piñango como Pio.
José Luis Useche como Manuel Piar.





Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Bolívar,_el_hombre_de_las_dificultades






Conoce más de Simón Bolívar en:

El carruaje - serie de TV sobre Benito Juárez












Puede verse la serie completa en:




El carruaje fue una telenovela mexicana histórica producida por Miguel Alemán Velasco para Telesistema Mexicano (hoy Televisa) en 1972. La telenovela recrea el tenso ambiente político que se vive en 1867, con el Emperador Maximiliano I de Habsburgo, interpretado por el actor Carlos Monden, al borde de perder el poder gracias a la lucha por la independencia a cargo del célebre abogado y político Benito Juárez, rol a cargo del actor José Carlos Ruiz. Los acompañaron en el reparto, entre muchos otros, famosas estrellas como Narciso Busquets, Sergio Jiménez, Wally Barrón, Aarón Hernán, Ignacio López Tarso y las actrices María Elena Marqués y Nelly Meden, como Margarita Maza, la esposa de Juárez; y la Emperatriz Carlota Amalia, la esposa de Maximiliano de Habsburgo, respectivamente. Fue una de las primeras telenovelas históricas hechas en México, además de ser la primera hecha a todo color, alcanzando un gran éxito de audiencia.



Elenco

José Carlos Ruiz - Benito Juárez
María Elena Marqués - Margarita Maza
Carlos Monden - Maximiliano I de México
Fernando Mendoza - José María Iglesias
Aarón Hernán - Sebastián Lerdo de Tejada
Sergio Jiménez - Florencio del Castillo / Hombre al que matan a su hijo / Teniente
Narciso Busquets - Ignacio Comonfort / Coronel Rodolfo Blanco
Nelly Meden - Carlota de México
Mario Almada - Marcos Girón / Juan de la Cruz Borrego
Ignacio López Tarso - Padre Camilo Esparza / General Epitacio Huerta / Liberto Martínez
Salvador Sánchez - Marino Ortiz / Porfirio Díaz
Mario Cid - Manuel Gutiérrez Estrada / Roque / Lugarteniente de Marcos Toledo / Prisionero
Andrés García - Teniente José Francisco Azcárate
Antonio Passy - Napoleón III
Carlos Bracho - Octavio Rivera
Germán Robles - General Mariano Escobedo
Wally Barrón - Comandante de San Juan de Ulúa / General Juan Nepomuceno Cortina
Norma Herrera - Sofía / Ángela
Elizabeth Dupeyrón - Manuela Juárez
Carlos Fernández - Guillermo Prieto
Ofelia Montesco - Eugenia de Montijo
Juan Felipe Preciado - Juan Nepomuceno Almonte
Jorge Mondragón - Melchor Ocampo + Es fusilado / Mariano Riva Palacio
Rafael Llamas - General Márquez
Rafael Banquells - Elías Federico Forey
Carlos Cámara - Alfonso Dubois, conde de Saligni / Padre Agustín Fischer
José Chávez - Eufemio Cruces
Martha Zavaleta - Chole
Jorge Patiño - Don Francisco, alcalde de San Luis de Potosí / Carcelero / Marcos Toledo / Prisionero
Héctor Andremar - Manuel Doblado
José Baviera - Obispo Labastida
Roberto Antúnez - Damián
David Salazar - Mariano Salas
Raúl Valerio - Buitrón / Juan Álvarez / General Alcalde / Presidente del Tribunal Militar
Carlitos Argüelles - Hijo de Benito Juárez
Ernesto Gómez Cruz
Javier Ruán - Leandro Valle / Teniente Ugarte / General Ramón Méndez
David Reynoso
José Iglesias
Gerardo del Castillo
Cristina Moreno
Enrique Álvarez Félix
Socorro Avelar - Partera
Eduardo Alcaraz - Mariscal Aquiles Bazaine
Julieta Bracho - Pepita Peña
Ramón Menéndez - Pedro Santacilia
Eric del Castillo - Coronel Nicolás Romero / Pedro Meoqui / Sabás
Miguel Gómez Checa
Blanca Torres - Señora Pacheco / Delia / Martina
Irma Lozano - Raquel
Raúl Meraz - Doctor Montero / Coronel
Augusto Benedico - Don Pablo
Alfonso Meza - José Luis Blasio
Raúl Dantes - Tomás Mejía
Oscar Morelli - Capitán Alvírez / Coronel Billol
Columba Domínguez - Justina, mujer de Liberto
Félix González - Cura de Lorixia / General Patoni
Isabela Corona - Águeda
Miguel Maciá - Hugo Mijares / General Aquiles Dupín / Benjamín
Ricardo Blume - Padre Farías
Luis Miranda - Hombre al que matan a quemarropa
Quintín Bulnes - Coronel francés
Héctor Bonilla - Heberto
Héctor Suárez - Sebastián / Jesús González Ortega
Héctor Sáez - Capitán que fusila a Ocampo / Alejandro / Teniente / Haro
Victorio Blanco - Antonio Portillo / Nicanor
José Loza - General Méndez
Emma Roldán - Doña Agapita, madre del general Pedro José Méndez
Pilar Pellicer - María, esposa del general Pedro José Méndez
Noé Murayama - General José María Arteaga
Jorge del Campo - Teniente Rangel / Coronel Roca
Luis Gimeno - José María Lacunza
Susana Dosamantes - Concepción
Ricardo Mondragón - Doctor Samuel Basch
Luis Couturier - Félix Zuloaga / Coronel / Embajador de Estados Unidos / Eulalio María Ortega
José Alonso - Carlos
Anita Blanch - Esperanza
Jorge Fink - Francisco Zarco / Cura
Aurora Clavel - Mujer
Rosario Gálvez - Rosalía Cano
Mario Casillas - Capitán Esteban Rosas / Coronel Jaime Pereyra / Coronel Tolsá
Graciela Orozco
Felio Heliel
Raúl Boxer - Vicente Riva Palacio
Alberto Gavira - Encarnación / Esteban / Jefe indígena
Ángel Casarín - Plutarco / General Castelnau
León Singer - Padre de Raquel


Producción

Historia Original de: Carlos Enrique Taboada, Miguel Sabido, Antonio Monsell
Dirección de Cámaras: Guillermo Diazayas
Dirección de Escena: Raúl Araiza
Gerente de Producción: Jesús Marín
Coordinación de la Producción: Ernesto Alonso
Productor Ejecutivo: Pablo García Sainz
Productor General: Miguel Alemán Velasco



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/El_carruaje

domingo, 16 de septiembre de 2018

20 TESIS DE POLÍTICA - Enrique Dussel


enriquedussel.com/txt/Textos_Libros/56.20_Tesis_de_politica.pdf

Texto ideal para comenzar la Formación Política
que se recomienda se aborde en cada comité de base.












Estas veinte tesis de política van dirigidas primeramente a los jóvenes, a los que deben comprender que el noble oficio de la política es una tarea patriótica, comunitaria, apasionante. Es verdad que la actividad política se ha corrompido en gran medida, en particular entre los países poscoloniales, porque nuestras élites políticas desde hace 500 años han gobernado para cumplir con los intereses de la metrópolis en turno (España, Portugal, Francia, Inglaterra y hoy Estados Unidos). Considerar a los de abajo, a la comunidad política nacional, al pueblo de los pobres, oprimidos y excluidos, es tarea que cuenta con poca prensa y prestigio. Por ello, ante la reciente experiencia latinoamericana de una cierta “Primavera política” que se viene dando desde el nacimiento de muchos nuevos movimientos sociales, debemos comenzar a crear una nueva teoría, una interpretación coherente con la profunda transformación que nuestros pueblos están viviendo.



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La obra de Enrique Dussel, 20 tesis de política (2006), adquiere relevancia en un tiempo donde el concepto político carece de sentido para la sociedad por la dominación que evoca la palabra. Asimismo, muestra validez para la juventud que se inicia en la compresión de lo político, al no estar exentos de su influencia y ser el baluarte rebelde que podrá transformarlo hacia una concepción diferente para el siglo XXI. Precisamente éste es el sentir de nuestro autor al dedicar su libro, primeramente a los jóvenes, quienes con su participación política, están impelidos a entender el noble oficio político. Si bien la obra es una introducción a desarrollos posteriores (Dussel, 2007; 2009), y correlación a tesis económicas (Dussel, 2014), su contribución teórica es importante para los principiantes en filosofía política y economía.

Dussel advierte al comienzo que la comprensión de lo político implica el análisis e interpretación de las 20 tesis y no reducir su definición a una de ellas. La primera parte del libro versa sobre el orden vigente y la segunda sobre su transformación crítica para la creación de un nuevo orden.

La exposición inicia con la definición de la corrupción originaria, como creencia de que el sujeto o la institución son la fuente creadora del poder. Dussel corrige esta postura y resalta que la política tiene como referencia primera y última el poder de la comunidad política. Al estar corrompido lo político, el delegado del poder cree que puede decidir por su voluntad, intereses, clase o élite. Es una doble corrupción por quien lo hace (el delegado) y por quien lo permite (la comunidad política).

Todo este dinamismo converge sobre el campo político, que contiene diversos sistemas políticos. Un sujeto se desenvuelve en varios campos (político, económico, cultural) pero generalmente en sistemas específicos. La concepción de los campos y los sistemas es imposible sin la existencia de los sujetos, por tanto, la determinación del campo político se da por éstos, quienes actúan sobre él de forma recursiva, es decir, no lineal en tanto seres intersubjetivos. Así, el campo político es público por la interacción humana y lo que se “protege de la mirada” ha de considerarse privado. De esta manera lo político es el concepto y la política es el acto de lo político.

La política está fundada en el modo de querer-vivir de los seres humanos, que representa una voluntad-de-vida. Esta voluntad deriva en dos concepciones de poder: a) negativa como dominación y b) positiva como obediencial. En su forma positiva, el poder es posibilidad para la sobrevivencia, donde su finalidad material es la producción, reproducción y aumento de la vida en comunidad como voluntad humana. Del querer-vivir, pueden generarse voluntades privadas que no abonan a este querer. La importancia de éstas no puede definirse por imposición sino en la asamblea y el debate para arribar a consensos. La expresión única de voluntad es negación de la voluntad del otro y hace a la política despótica. La contraparte estriba en la solidez del consenso con la participación de todos, en tanto reivindicaciones comunes. Sólo así se evita la congelación de su dinamismo. Por ende, el poder siempre lo tiene la comunidad política y la expresión “tomar el poder” sería negar su fundamento: la voluntad de la comunidad. Decir “tomar el poder del Estado” representa una visión corrompida a priori porque se observa en él la fuente del poder. Es cierto que los mecanismos actuales del Estado son corruptos (control, represión, etc.) pero la idea aquí es reconfigurar el concepto de lo político y su acción.

Al poder de la comunidad política Dussel lo denomina potentia, como el punto de partida y la convergencia de las voluntades. No obstante, sin su institucionalización, la potentia sólo es posibilidad de poder. La objetivación del poder se denomina potestas, como la organización institucional de su ejercicio y posibilidad de tomar un rumbo humilde o corrompido. La potentia se delega a un representante que lo objetiva en la potestas y deberá actuar en nombre de la comunidad, de la humanidad. De esta manera, la potestas funge como la mediación entre la voluntad de vida y la realización de esa voluntad. Si la potestas no se regenera, el ejercicio del poder se fetichiza, pero si lo hace es vocación del representante.

Con la vocación del delegado del poder, del que ha sido llamado, la política se torna obediencial. En la modernidad, el representante corre el riesgo de absolutizarse y alimentar su poder económico por las exigencias que plantea el capitalismo en su ideología de acumulación y consumo. Esta concepción es la política como profesión, porque la actuación se plantea para la voluntad propia y no de la comunidad. Cuando la política es vocación, el delegado actúa en función de las necesidades de vida, es autoridad pero no despótica sino para favorecer a todos. Esta vocación implica saber “escuchar al que se tiene adelante” para gobernar desde el otro. He aquí la pretensión política de justicia como la intención honesta del político, misma que se hace patente en la institución (potestas).

El fetichismo del poder es la idolatría, es hacer los dioses a los que se adora y dominan a sí. La fetichización es la absolutización: la voluntad del representante como el fundamento de la razón política. Existe una desconexión entre la potentia y la potestas, entre la comunidad y el delegado. Cuando el representante se afirma como el origen del poder, la política se vuelve dominadora. Esto constituye una gobernanza desde fuera de la comunidad, vertical, tiránica, que lástima a los más, a los débiles, a los pobres. Para mantener el poder fetichizado, las instituciones vigentes emplean mecanismos coercitivos que impiden la organización y el reconocimiento de la potentia como referencia primera y última. El poder también se corrompe cuando se velan intereses de grupo, de tal manera que no se escuchan las voluntades de los sectores populares.

Para esquivar tales dificultades, la acción política requiere de la estrategia porque es dirigida a otros sujetos, quienes, por las ambigüedades humanas, apoyan o resisten. El uso de la estrategia se enmarca en un horizonte de fraternidad universal, que pueda devenir en la paz perpetua. Esta acción se tamiza hegemónica –que desde Dussel adquiere un sentido positivo– si unifica las propuestas de todos los sectores, además de que el delegado del poder adquiere acompañamiento y motivación recíproca. Se da entonces la conformación del bloque histórico en el poder, en tanto es unidad contingente, coyuntural y se encuentra en el lugar de la potestas (institucionalizado). Un bloque histórico que desde el ejercicio del poder satisface a la comunidad política. Esto lleva a enfatizar en la necesidad de las instituciones como realización de voluntades, teniendo en claro que en el devenir requerirán transformación, cambios o su desaparición. Si la finalidad de la política es la preservación y la expansión de la vida, no sorprendería que las instituciones den preeminencia a una institución ecológica. Asimismo, la política habrá de determinar el campo económico en sus diferentes sistemas.

Un concepto crítico de democracia reconoce que es perpetuamente inacabada. Al ser así, el delegado y la comunidad política, habrán de promover el cumplimiento de la ley –normativamente generada por ellos mismos– para evidenciar cuáles puntos deben cambiarse en su infinitud. Es decir, las instituciones y las leyes hacen posible (factible) la organización y las reivindicaciones de la potentia. Son la mediación milenaria, pese a sus vicisitudes, que dan factibilidad a la voluntad de vida.

La realización política de la vida es una ética, en tanto posee principios normativos universales. La ética no tiene un campo propio sino que es un campo práctico concreto, es subsumida en cada campo por el criterio principal de la producción, reproducción y expansión de la vida. Esto lleva a considerar principios políticos internos y constitutivos de la potentia y la potestas, que las regeneran desde dentro. Dussel plantea que están implícitos en el acto, pero ante la fetichización concierne explicitarlos. Son tres los principios esenciales: 1) principio material referido a la vida de los ciudadanos, 2) principio formal que determina el deber actuar bajo los procedimientos de legitimidad democrática, y 3) principio de factibilidad que opera sobre lo posible. El principio material tiene como contenido de la política a la vida humana, es crear las pautas para una vida cualitativamente mejor. Este principio, sin duda, se instala en el presente pero piensa, sobre todo, en las generaciones futuras; de nada serviría mantener la vida en el ahora, mientras la humanidad contaría los días para fenecer.

En el principio formal se problematiza la democracia como la mediación para institucionalizar acciones legítimas. Si la democracia es participación simétrica, el delegado del poder en la potestas asume las demandas emanadas del consenso, mismo que es inacabado, imperfecto pero sí corregible. La cuestión aquí es ¿qué hacer cuando la comunidad política rechaza una decisión? Normativamente habría que corregir desde los principios políticos, mínimamente el material. Es entendible que la complejidad humana y la incertidumbre de las decisiones hagan de la política un continuum perfectible, pero mantener los errores durante tiempos prolongados genera efectos negativos que sufren las víctimas políticas; la ineficacia política es proporcional a la existencia de las víctimas.

La intolerancia de las víctimas al sufrimiento es la semilla para la creación de movimientos sociales que reivindican la negación de sus necesidades, particulares en sí mismas pero legítimas todas. Cuando estos movimientos se generan en pequeños grupos y de forma aislada no hay superación del orden vigente. La clave estriba en la conformación de una reivindicación hegemónica universal que produzca desde la razón dialógica la construcción de un hegemón analógico, en donde converjan las necesidades de las víctimas. El hegemón no es excluyente sino incluyente, bajo la constitución de un bloque que emerge desde abajo. En este sentido, la categoría de análisis ya no es clase –en tanto categoría económica–, sino pueblo como la intensa inclusión del nosotros. Pueblo es la gran masa irredenta ansiosa de transformaciones –en el sentido de la tesis XI de Marx–, es el bloque que representa una fractura de la comunidad política, porque se opone a las oligarquías y los dirigentes dominadores. La plebs es una parte de la comunidad, sin embargo engloba a todos los ciudadanos hacia un nuevo orden que representa esperanza y solidaridad en la potentia. Es actor colectivo y no sujeto histórico, en cuanto ha conformado el bloque –en terminología gramsciana– emergente de los oprimidos y los excluidos, que dará paso al bloque histórico en el poder, desde abajo. De lo que se deduce, que el populismo, tan criticado por la derecha y el anarquismo, no es más que la voluntad de vida del pueblo.

Precisamente esta voluntad será el vital líquido que alimente la creación de una nueva comunidad política. Su creación se identifica históricamente en los momentos coyunturales críticos –como sucede en Nuestramérica–, para fracturar la totalidad vigente. La totalización totalitaria es la exclusión del Otro, que se instala en la exterioridad de la totalidad. Desde fuera, son la nada, los ignorados, los invisibles al orden vigente, a la oligarquía, a los dirigentes dominadores. Pero con la voluntad de que el Otro viva, el pueblo adquiere la conscientização freiriana, comprendiendo su realidad, desde la razón dialógica, formando consenso crítico en contra del consenso dominante, como crisis de legitimidad. La concientización se torna para-sí y deviene en conciencia de ser pueblo. En el ser pueblo se encuentran tres determinaciones de su poder (potentia): a) voluntad de vida, b) consenso crítico, c) factibilidad de liberación. En suma, las tres determinaciones constituyen la hiperpotentia como el poder de los oprimidos y excluidos que se encuentran en estado de rebelión. De la imperfección del sistema político nace la hiperpotentia, misma de la que un delegado puede emerger. Al surgir de ahí, el representante puede tener vocación y a través de ésta podrá negar el orden vigente, como negación de los que son negados, los oprimidos y excluidos. Éstos son el punto de referencia para el progreso político.

Con los principios políticos anteriormente descritos, se reconoce la esencia política, pero en momentos de crisis, Dussel plantea principios políticos críticos como negación y superación de todo sistema político, en tanto existen víctimas. En ellos están contenidos los principios material, formal y de factibilidad, pero desde la perspectiva crítica que hace insostenible al sistema. Ya no basta con acrecentar la vida de unos cuantos sino de todos, y a lo que agrega el autor, bajo un principio ecológico que preserve la vida perpetua, principio económico que reproduzca la vida y no el capital, y un principio cultural que afirme y defienda el multiculturalismo.

Con el principio de democracia liberadora, en cuanto formal, el consenso y la participación de los oprimidos y excluidos, se da en condiciones simétricas. No se trata de incluir al otro en la totalidad vigente (el sistema dominador), sino de transformar el orden político, sin dejar de lado el bucle recursivo que constituye lo político, porque de lo contrario, el bloque de la exterioridad pronto podría fetichizarse. Si el bloque histórico institucionaliza su poder, el político de vocación no puede perder de vista el principio democrático crítico, para así concretar un proyecto posible que reivindique al nosotros. Pese a ello, el delegado no puede ser perfectamente justo –por su condición humana–, pero sí honestamente justo; tendrá pretensión política de justicia, como el resultado de la correlación de los tres principios políticos críticos.

La hiperpotentia, como praxis de liberación, enfrenta, desde la voluntad de vida, la muerte, la injusticia y la corrupción. Su praxis crítico-práctica se fortalece a través del consenso crítico, la intersubjetividad, la coherencia y la paciencia hacia el nuevo orden, que cuando se concreta, deviene en potestas 2. Es decir, existe un momento negativo de lucha –la hiperpotentia que engloba a la potentia– para transformar el poder institucionalizado –potestas 1, el orden vigente– como momento positivo de construcción hacia el nuevo orden político –potestas 2–. En la objetivación del nuevo orden, el liderazgo podrá proponer transformaciones desde su visión crítica, pero será el pueblo quien las construya si encuentra en ellas el principio material –afirmación de la vida– y consenso. La construcción de las posibilidades de acción del pueblo requerirá organización y para hacerlo, habrá que vivir la democracia. Esta podría ser la función de los partidos políticos, evitando su operación actual de maquinaria electoral que sólo presenta candidatos e insta a votar. Con la democracia en el seno del partido, la delegación del poder se erige desde abajo, porque cada miembro discute, construye y propone utopías.

Aun si en el partido no hubiese los espacios de análisis, la historia demuestra que la praxis de liberación nutre la concientización. Si la hegemonía en el poder, que pudo ser bloque histórico, se encuentra fetichizada, existe dominación. De ahí que la represión a la hiperpotentia sea latente, porque así lo establece el orden vigente, pero habrá de cambiar con la transformación –potestas 2. Entonces, si se instaura el nuevo orden, ya no será solamente poder desde abajo, sino que habrá poder abajo, porque la referencia de la potentia habrá destruido la fetichización y el hegemón analógico podrá pensar en un mundo donde quepan todos los mundos.

Con el nuevo orden, el político tendrá que observar críticamente la validez de las y sus propias instituciones. No se trata de reformismo ni de revolución, Dussel prefiere decir transformación –naturalmente por la madurez de su pensamiento–, en tanto el principio de factibilidad, además de estar fundada en la hiperpotentia, demandando innovación para la reivindicación de la vida desde el nuevo orden. Esta transformación, como la mejor vía para la humanidad, se centra en postulados políticos que sirven para orientar la acción.

Uno de estos postulados versa en la esfera ecológica, al sugerir el uso de recursos renovables, el empleo de la tecnología para el cuidado del ambiente y no la lógica de ganancia, además de privilegiar el reciclaje. Esto redundaría la veneración de la vida en abstracto, poniendo a la política como el campo inmanente que intervendría en la economía. Así, los movimientos sociales y el pueblo en general definirían la intervención política, al recuperar las cosmogonías de la voluntad de vida. Con esta interposición, el tiempo libre abriría paso a la cultura y no a la ociosidad; el genocidio cultural de la modernidad podría superarse porque la cultura tendría como fundamento la solidaridad –el nosotros, el todos– por sobre la fraternidad –sólo unos cuantos amigos o enemigos, que en función del delegado asumen una determinación u otra. Asimismo, la igualdad de la Revolución burguesa se sobrepone a la alteridad como la responsabilidad por el oprimido y excluido.

Con estas categorías se pondría en cuestión el sistema de derecho porque la apariencia de su estado natural se vendría abajo. Esta solución eurocéntrica de naturaleza no es sostenible, porque históricamente los nuevos derechos se han reconocido después de la rebelión y la lucha del pueblo, es decir, por concientización. Serían concebidos a un proceso de articulación entre la democracia representativa y participativa, con la elección y conformación de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, a través de un poder ciudadano que analice la institucionalización del poder de arriba abajo. Esta lógica plantea repensar la participación del pueblo, para superar la determinación que suponen los medios de comunicación, además de su alienación; sería el establecimiento de derechos críticos a la información veraz.

Ante la disolución del Estado, Dussel plantea su transformación e institucionalización –potestas 2– desde el poder obediencial. Las instituciones opacas desaparecerían y el Estado constituiría todos nosotros, buscando los mecanismos, tal vez electrónicos, para promover la participación simétrica. Además habría cuerpos ciudadanos que revisarían el papel desempeñado por la representatividad. Los sistemas políticos tomarían formas inusitadas, como el Estado provincial, complejizando su dinámica pero imprimiendo legitimidad. Si la pretensión de justicia se halla presente en todo político, la vocación contribuirá a la conformación del nuevo orden. La solidaridad y la alteridad llevarán a la liberación de la Patria Grande, por la urgencia que vive, y de la humanidad, por el futuro que necesita construir.

Fuentes

Dussel, E. (2006). 20 tesis de política. México, D.F.: CREFAL/Siglo XXI.

Dussel, E. (2007). Política de la Liberación. Historia mundial y crítica (Vol. I). Madrid: Trotta.

Dussel, E. (2009). Política de la Liberación. La arquitectónica (Vol. II). Madrid: Trotta.

Dussel, E. (2014). 16 tesis de economía política. México, D.F.: Siglo XXI.



*Hacia un nuevo concepto de lo político. Las 20 tesis de política de Enrique Dussel
Por Juan Fernando Álvarez Gaytán
Licenciado en Educación Primaria. Maestro en Docencia Transdisciplinaria. México.


*Con información de:



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