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sábado, 15 de septiembre de 2018

Desobediencia civil - Henry David Thoreau




La desobediencia civil es el título de una conferencia escrita por Henry David Thoreau que se publicó en 1848. En este escrito Thoreau explica los principios básicos de la desobediencia civil que él mismo puso en práctica: en el verano de 1846 se negó a pagar sus impuestos por lo que fue detenido y encerrado en la prisión de Concord. Él se justificó explicando que se negaba a colaborar con un Estado que mantenía el régimen de esclavitud y emprendía guerras injustificadas, en aquel caso concreto contra México.

La obra critica la autoridad del Estado. Su repercusión fue muy grande, llegando a ser el libro de cabecera de Gandhi en su campaña de resistencia contra la ocupación británica de la India. También influyó en Martin Luther King y en su lucha no violenta en defensa de la no discriminación de la población negra en EE. UU. Ha promovido y sigue inspirando movimientos como la objeción fiscal, la objeción de conciencia contra el militarismo o violencias más o menos solapadas, movimientos ciudadanos y luchas ante lo que determinado grupo o persona considera abusivo. En adición, múltiples investigadores reconocidos internacionalmente han trabajado en directo con las ideas y acciones tomadas por el autor y su ensayo. De tal manera, la cita que revoluciona el principio social es la idea de ser individuos primeros y luego pasar a ser ciudadanos. Por lo tanto, al proponer una iniciativa tan radical, la entidad llamada sociedad peligra su equilibrio y su funcionamiento como fuerza de control.


Con información de:

viernes, 14 de septiembre de 2018

Paco Ignacio Taibo II - Pequeña Biografía








Paco Ignacio Taibo II
Responsable del Aparato de Propaganda del Instituto de Formación Política de MORENA

Pequeña Biografía

Político, activista sindical, profesor universitario en la Facultad de Historia y Antropología, periodista, director de revistas, novelista, presidente del AIEP (Asociación Internacional de Escritores Policíacos), director de la Semana Negra. Es así que describen a Francisco Ignacio Taibo Mahojo, mejor conocido como Paco Ignacio Taibo II, las breves notas biográficas que acompañan sus libros.
Ninguna exageración: Taibo II es, o ha sido, todo esto. Pero sus actividades pueden ser reunidas en dos fulcros, la política y la escritura, que parecen constituir su patrimonio genético.

Su abuelo paterno, Benito Taibo, pertenecía a la dirección del Partido Socialista. Participó a la insurrección del ’34 y a la Guerra Civil del ’36; el hermano de su abuela paterna fue director del diario socialista “El Avance” y ambos fueron prisoneros en las cárceles franquistas por sus actividades e ideologías políticas.
Su abuelo materno proporcionaba armas de contrabando a los anarco-sindicalitas y durante la guerra civil, armó un pesquero y combatió su guerra contra el franquismo, hasta  que murió con todo su equipaje, cuando sus enemigos hundieron su embarcación.


Luego su padre, Paco Ignacio Taibo, escritor y periodista, quien tuvo que añadir un “I” después del apellido cuando el hijo empezará a publicar libros.



Es muy difícil vivir en un país fascista para una familia con semejantes raíces, así que la familia Taibo decidió de marcharse de España para instalarse en México, país que siempre había acogido a los desterrados y los  perdientes de muchas revoluciones.
Es el año 1958, y el pequeño Paco Ignacio todavía no tiene 10 años de
edad, ya que nació en Gijón (Asturias) el 11 de enero de 1949.

En México, su padre trabaja como periodista de televisión hasta 1968 cuando, frente a la represión sangrienta del Movimiento Estudiantil, decide dejar su trabajo en la televisión, porque allí se está limitando su libertad de expresión, y vuelve a su viejo amor, la prensa.
Paco Taibo jr. se dedica mientras tanto intensamente a la actividad política en movimeintos estudiantiles, pero su futuro de ecritor no queda muy lejos.


Se dedica también al periodismo, una profesión que ama y que nunca abandonará; así como no abandonará su querida ciudad, Ciudad de México, donde se desarrollan muchas de sus novelas.
En 1971 se casa con Paloma Saiz que le dará una hija, Marina.

Su carrera como escritor puede ser resumida en pocas cifras: más de 50 títulos publicados – novelas, libros de cuentos, cómics, reportajes periodísticos, ensayos de historias – publicados en más de veinte países; numerosos premios literarios  entre los que figuran el Premio Grijalbo de Novela 1982 por "Héroes convocados: manual para la toma del poder", el Premio Café Gijón (1986) por “De Paso”, el Premio Nacional de Historia INAH (1986) y el Premio Francisco Javier Clavijero (1987) por "Bolsheviquis. Historia narrativa de los orígenes del comunismo en México 1919-1925"; tres Premios Internacional Dashiell Hammett para la mejor Novela Policíaca en lengua castellana por "La vida misma" (1987), "Cuatro manos" (1991) y "La bicicleta de Leonardo" (1994), el Premio Latinoamericano de Novela Policíaca y Espionaje por “Cuatro manos"; el Premio Internacional de Novela Planeta-Joaquín Mortiz (1992) por “La lejanía del tesoro” y el Premio Bancarella 1998 por "Ernesto Guevara, también conocido como el Che".



(traducción de Valerio Di Stefano)


Articulo/traducción original en:
http://www.vespito.net/taibo/esp/bio.html




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Cosa Fácil, película basada en el libro homónimo de Paca Ignacio Taibo II


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lunes, 10 de septiembre de 2018

Pedro Miguel Arce Montoya- IFPmorena









Escritor, Periodista y #CiberActivista
Consejero del Instituto Nacional de Formación Política de MORENA
Representante del fideicomiso de MORENA  para la reconstrucción del 19S



Estudió Antropología Social y Literatura Francesa. Ha realizado trabajos de museografía, difusión cultural y periodismo y colaborado con ensayos, artículos de fondo y crónicas sobre política mexicana e internacional, en diarios mexicanos como Unomásuno, El Día, Punto y La Jornada; en El País (Madrid), Libération (París), Yomiuri Shinbun (Tokio) y La Opinión (Los Ángeles). Ha publicado sus cuentos en los suplementos “El Gallo Ilustrado” y “Revista Mexicana de Cultura”. Ha participado como guionista y comentarista de televisión (Multivisión y Canales 13 y 22) y como colaborador de Servicios Argos Informativos y columnista de Personal Computing.

Manuel José Pedro Miguel Arce Montoya, ensayista, novelista, cuentista y poeta, recrea en su poesía los temas del amor, la existencia y la condición humana, bajo un enfoque sociológico. La fe del adversario es una bitácora autobiográfica del poeta. El caso de Virginia Farfán: la mujer diurético, publicada originalmente por entregas en internet, es una novela de crítica social mediante la ironía, la exageración, el humor, y el enfoque escatológico de sus personajes, que cuentan con poderes extraordinarios a la manera de los del cómic.





Con información de:



"A los 10 años estrenaba nuevo país.
A los 20 estaba enamorado como un cerdo.
La treintena me pilló en el disfrute de un oficio.
Llegué a los 40 con una bebé en los brazos.
Al medio siglo me había incorporado a un movimiento político.
El regalo de los 60 es participar en una transformación nacional.
Pinche vida. No dejas margen para la queja."

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Fragmentos de Entrevista en Cuba (2013) sobre
Periodismo y Tecnología
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/09/17/pedro-miguel-periodismo-y-tecnologia-parte-i/



Nací en Guatemala. En 1967, a la edad de 9 años, llegué a México, y me quedé allí como guatemalteco, siendo y sintiéndome guatemalteco hasta los 20, 21 años. Después perdí todo interés y todo vínculo con Guatemala y me consagré a México.


No tengo una formación universitaria. Básicamente mi educación transcurrió en México donde llegué a hacer cuarto de primaria y luego un año de secundaria en Guatemala. De formación académica superior solo dos semestres de lengua francesa, uno de arquitectura, tres de antropología y ya.



La Jornada se fundó en medio de la miseria, nuestra gran maestra fue la miseria, porque nuestros recursos no alcanzaban, y para entonces –te hablo del principio de los años 80-, lo que había en el mercado eran sistemas de fotocomposición, dedicados, especiales,  y cada terminal de fotocomposición costaba de cinco a diez mil dólares.

Y alguien descubrió que una computadora personal (PC) IBM podía hacer el trabajo de una terminal de fotocomposición, si tú la programabas, y podía hablar con una fotocomponedora, si tú le ponías los programas y cierres necesarios.

Se compraron entonces 12 computadoras personales, que estaban enchufadas a la fotocomponedora por medio por medio de una caja, era la caja HIJ.

P: ¿Cómo de qué año estamos hablando?

R: 1984. Eso conformándose, era Word Star, era Word Perfect, era DOS. Tú con tu mando le decías  a la caja HIJ: “compón así; justifica; línea a la izquierda, centra”.

Así se funda La Jornada. Es decir, debió haber salido a circulación el primero de septiembre del 83. Es el día del informe presidencial. A los directivos les parecía era una fecha crucial, políticamente importante. Pero empezamos a circular el 19 de septiembre. El cable que conectaba a la computadora con la HIJ, no podía salir de la aduana, y retrasó toda la salida un cable, un cable serial.

Y como era todo economía cerrada, estábamos a diez años casi de firmar el TLC. Sacar un tornillo de la aduana era una pesadilla. Tenía que llegar un especialista evaluador a cotizar, para ver qué impuesto tenías que pagar.

En el tiempo de solicitud de la autorización para poder sacar el cable serial, alguien en el periódico dijo: “oigan, seguro vienen los diagramas de las conexiones. Vamos a fabricarlos nosotros; con soldaduras.” Y el cable todavía está en la aduana. Fabricamos uno y lo enchufamos, ya desesperados.

Son historias muy interesantes. Entonces tú le decías a la HIJ, conformándose entre brakes lo que tenía que hacer: permitir una capitular, que la metiera en negrita, que la metiera en cursiva, que le diera tanto de interlínea, que le diera tanto ancho.. Y salían galeras, en papel fotográfico que había que revelar y después encerar para pegarlas en cartones para ir armando las planchas, y después al Off Set. Estábamos saliendo del linotipo, de los tipos calientes.

Después Payán me encontró con una computadora bajo el brazo. Las primeras computadoras personales que podía uno comprarse eran unas que enchufabas al televisor y almacenabas información en casetes de audio, ¡un horror! Cuando hubo una, me la compré, por supuesto.

P: Eso no llegó a Cuba. Aquí llegaron los flopys de 8 pulgadas…

R: Ah, los flopys. Aquella computadora es contemporánea de los flopys de 8 pulgadas, pero los flopys eran muy caros, casi prohibitivos. Entonces tenías la alternativa barata que era la casetera, que grababa.

Yo tenía inquietudes con la informática desde mucho tiempo atrás. Para mí las computadoras fueron un hallazgo, un descubrimiento, una obsesión.

Me atraía el aspecto literario. Yo decía: “es que este aparato me puede ayudar a escribir”. Por supuesto, cuando en México aparecieron las máquinas de escribir electrónicas, yo empeñé mi choche y me fui a comprar una. Era una maravilla. Las compu que hacían galeras.

Payán estaba obsesionado, yo estaba obsesionado. El día que Payán me descubrió con la computadora me dijo: “¿Y eso qué es?” “Es una computadora.” “No, si es más grande.” “No, es que esto es solo el teclado y el CPU, luego la enchufas a la tele.” “Te nombro coordinador  informático del periódico”, es fue el peor error de Payán en su gestión como director, nombrarme a mí jefe de sistemas.

Me pone la obligación de automatizar el periódico. Debía comprar una computadora a Estados Unidos para hacer el periódico, para formar el periódico en pantalla, ya no en cartones. Era muy adelantado para su tiempo.

Fui a Estados Unidos varias veces, a ver sistemas y estudiar por tres meses el funcionamiento de la computadora que íbamos a comprar.

P: ¿Dónde estudiaste? ¿En una universidad o en un periódico?

R: No, en una academia de esa empresa, tenían sus propias academias en donde formaban los técnicos. Tenías que aprender a reparar, a reprogramar, las funciones, desde el sistema operativo. Era una máquina multiusuario, con 32 terminales, CPU paralelos, floppys de 8 pulgadas, respaldo. Unos discos duros inmensos.

Una aventura muy interesante, muy de pesadilla también. Acabé mal, es decir, acabé hundido en una depresión total, porque no era lo que yo podía esperar.

P: ¿Y cómo asumiste ese cambio tan brutal?

R: Pésimo, pésimo. Estamos hablando del 87, 88; y ya había en el gobierno una tendencia neoliberal configurada: los tecnócratas. Pasé a ser el tecnócrata, el que iba a dejar sin trabajo, el enemigo público número 1. Tuve al sindicato absolutamente en contra, también a los reporteros. Pasaron cosas inverosímiles, inverosímiles.

Uno de los reporteros me decía: “No, me niego a escribir entonces”. Le pregunté por qué y respondía: “Mira, yo tacho continuamente guiones, y guiones. Si no me gusta empiezo a escribir otra cosa, entonces tengo que estar viendo lo tachado, no puedo”.

Bueno, le inventé una fuente tachada que no existía. Le dije: “mira, escribe, si no te gusta lo marcas, lo vuelves fuente tachada y sigues escribiendo.” Entonces, estuvimos perdiendo disquetes que eran de cinco un cuarto porque las computadoras tenían dos lectores de disquetes, uno arriba y otro abajo. Y ellos tenían las habilidades para meter el disquete en medio de las ranuras. “Se comió mi disquete la máquina”. “¿Cómo que se lo comió?” “Sí, no sale.” “Tiene que salir, nada más mueve la palanca.” “No, no sale.” Entonces iba, “pero es que no hay disquete.” “Sí, está en medio.”

P: De la ingeniería al periodismo…

R: Y el gerente, en esa época, como buen gerente, me mandó a  comprar para él la mejor computadora, la más cara. La más inútil computadora que se compró, la compró él. Un día me llama y me dice: “Oye, mi computadora no sirve.” Le digo: “¿Qué le pasa?” Dice: “se le descompuso el porta vaso.” “Las computadoras no tienen porta vaso”, dije yo. “La mía sí tenía, ven a ver”. El lector de CD ROM; se había comprado una computadora de CD ROM y lo usaba como porta vasos. En fin, pasaron muchas de esas cosas.

Salí de informática, y fui a buscar un ingeniero que me reemplazara, y le dije: es mejor que se encargue de los hierros. Y regresé a mi trabajo de redactor.

P: ¿De vuelta a la redacción internacional?

R: Sí. Muy poco tiempo después empezó La Jornada con un proyecto de cooperación entre varios medios: World Mailer, lo inventaron unos chicos que salieron de Liberación, en Francia, para hacer su propio medio. Lo inventaron en El País, que en ese tiempo tenía una relación muy fraterna con La Jornada. Después, sabes lo que pasó, El País siguió…

P: Su rumbo inexorable…

R: Su rumbo. Entonces, Payán me pidió que me pusiera al frente de eso. Fue muy hermoso, primero porque viajabas mucho y conocías diferentes lugares: Estambul, Jerusalén, etc. Pero era muy hermoso, porque realmente se hacían visiones globales de las cosas, eran repasos muy exhaustivos de un tema mundial.

P: ¿Qué fue la World Mailer?

R: La World Mailer era una red de periódicos, donde estaban Liberación, El País y, por supuesto, La Jornada.

P: ¿Qué hacían? ¿Trabajos en conjunto, publicaciones simultáneas?

R: Mira, había dos reuniones anuales de los medios. Entonces, una vez aprobado el tema, se fijaba un calendario para producir el material, y se dividía el trabajo.

Podía ser el panorama religioso, por ejemplo. “¿Qué nos propones como reportaje?” “Bueno, tenemos el tema de la santa muerte, que es un tema que está surgiendo.” Entonces, “¿qué más tienes con colaboradores?” “Bueno, tenemos al hijo de Rulfo que es fotógrafo, y que está bien…” “Entonces ahí tenemos fotos de México, tenemos un reportaje de México.”

Propones un escritor, “Fulano”. Bien, La Jornada va a aportar esto, eso y aquello. “¿Qué vas a hacer tú?” “Voy a hacer algo sobre el culto gaélico, el culto celta de muerte.” “Perfecto, ¿tú qué vas a hacer?” “Quiero hacer algo sobre la masificación de los velorios, el mercado de la muerte en Estados Unidos.” “Perfecto.” Entonces íbamos juntando materiales a lo largo del exterior.

P: Tenían unos traductores espectaculares, ¿no?

R: En muchos casos se hacían sinergias. Por ejemplo, nosotros usábamos las traducciones que hacía El País, les servían a ellos y a nosotros. O bien no nos gustaba y hacíamos la nuestra.

P: ¿Quién financiaba todo eso?

R: Cada medio ponía un dinero para cada número, y eran suplementos que quedaban para publicar, 64 páginas si querías. Entonces cada medio tomaba sus decisiones soberanas, en cuánto a qué publicaba, cómo lo publicaba, con qué diseño, con qué formato. Si lo publicaba todo junto, si lo hacía a lo largo de un mes, a lo largo de una semana; eso ya cada quién lo decidía.

P: Ah, no era un suplemento, o sí, lo podías hacer como suplemento o como artículo del domingo, era libre a utilizar el material.

R: Artículos cuestionables, y la redacción central producía las tipografías.

P: ¿Qué tiempo duró el proyecto?

R: Duró cuatro años. La participación de La Jornada fue solo de dos, porque entró a partir del segundo número, y se salió porque hubo una crisis en México, y no podía costear los 10 mil dólares por número.

P: ¿Por mes, al año?

R: Por edición, dos veces al año.

P: ¿Y por qué fracasa entonces la World Mailer?

R: No funcionó el modelo de publicidad. Los medios participantes no aguantaron, es decir, invirtieron e invirtieron, pero nunca lograron vender la suficiente publicidad como para sostener aquello. La idea de poder comercializar esos suplementos y sacarle mucho más dinero, eventualmente, despareció.

R: Después, con la renuncia del coordinador de opinión, hay un momento de crisis en La Jornada. Yo asumí el cargo.

En el 92, hicimos un proyecto de televisión, hacer programas noticiosos, en el que el periódico aportaba el diseño editorial. Nos tuvieron también ahí destacados. Creo que hacíamos el guión y todo.

P: ¿Ya eso después del levantamiento zapatista?

R: Antes. Entonces como coordinador de la opinión de La Jornada debía invitar a escritores, hacer mi comentario, en fin.

De ahí pasé a ser coordinador editorial, y en ese tiempo inventé un suplemento de cibercultura, que se llamaba Virtualia, duró unos tres años. Después de eso me dediqué solo a hacer artículos, columnas, editoriales. Hasta la fecha no tengo ningún cargo.

P: Háblanos de la experiencia de Cibero América.

R: Bueno, ese es un proyecto mío que no tiene nada que ver con La Jornada. Lo inventamos un amigo y yo,  pensando que queríamos tener en Internet el pensamiento de integración de América Latina, y que este era el instrumento para integrarlo.

P: Rebelión fue en el 96. ¿Eso es antes o después?

R: Es contemporáneo, pero nosotros no teníamos nada, podemos decir. Teníamos una preocupación regional, de continente idiomático, una preocupación semiótica sobre cómo eran los lenguajes en Internet.

Cómo se redacta en Internet, cómo se diseña y narra en Internet, que no es papel, no es tele, ni radio, es otra cosa.

P: ¿Cibero América sería específicamente el periodismo mirado desde la Web, o sea, la evolución que se está dando en esta plataforma?

R: Sí, eso era lo que queríamos.

P: Además de la preocupación por el lenguaje.

R: Sí, la sistematización del lenguaje era fundamental.

P: ¿Eso salía? ¿En qué lenguaje?

R: Por Internet. Teníamos un servidor.

P: ¿Una página Web, con FPT y demás?

R: Sí, estábamos actualizando todo el día.

P: No fue hasta el 96 que Estados Unidos permitió a Cuba conectarse al cable a una velocidad de 512 KB. ¿En qué año comenzaron?¿Qué navegación tenía México en ese momento?

R: El proyecto lo empezamos a partir del 95, pero lo organizamos en el 99. En esos tiempos las conexiones telefónicas eran insuficientes. Compramos una conexión de 64 KB, que a nosotros nos parecía un avión y aún así la reventamos.

Después, a los pocos meses, contratamos una de 128 KB. Muy pronto renunciamos a ampliar el eje de banda y lo que hicimos fue enviar todo el material a unos servidores en los Estados Unidos.

Tenía una C1, un monstruo, y lo que hacíamos era subir por esa PC nuestro contenido a ese servidor, y ese servidor mediaba con el tráfico, que llegó a ser monstruoso.

Era enorme, fuera como fuera. Estábamos muy adelantados para la época. Nadie entendía qué era la complicidad de línea, y por ello fracasamos estrepitosamente. Estábamos ofreciendo valores agregados que eran comprensibles, por ejemplo, contratamos a Fuentes, contratamos a Rosa Montero, los contratamos como colaboradores.

P: ¿Fue Cibero América algo más que una especie de blog adelantado hecho por dos personas?

R: Sí, fue un proyecto grande. ¿Sabes? Ahí perdimos un millón de dólares.

P: ¿Vendían o no el periódico después?

R: Era gratuito, la idea era la publicidad.

P: Publicidad en línea, porque no era impreso, era un sitio.

R: Era un sitio, y además muy arrogante, muy pretencioso. Nos tomábamos dos semanas en hacer intertextual cada trabajo. Porque con cada artículo que escribiera cada uno de estos grandes, hacíamos 40 líneas por páginas, de modo que el artículo se volviera como una ley que se nos permitía.

P: Así hacíamos nosotros La Jiribilla.  Aunque ahora agota un poco, esa cantidad de vínculo a veces sobra.

R: También hicimos videos. Por supuesto, el usuario tenía que esperar 20 minutos para ver el video. Hicimos un diseño en el que estaba prohibido el scroll, porque el scroll está erradicado. La pantalla tiene su representación, pero también tiene debilidades.

P: Pero eso es también un adelanto para la época.

R: No se podía pasar de pantalla en pantalla, ni navegar para donde quisieras.

P: ¿Qué modelo periodístico utilizaban en ese momento?

R: Ninguno. Nosotros inventamos nuestra serie de reglas. Nos preguntamos cuántos caracteres podrían leerse en la pantalla y dijimos: “Si vas a redactar tu nota, la redactas en fragmentos de 540 caracteres.”

P: ¿Le ponían esa regla a todo el mundo?

R: No, a los colaboradores no, pero a los reporteros y redactores sí.

P: ¿Cuántos reporteros llegaron a tener?

R: Como seis. Llegamos a ser 20 personas.

P: ¿Cómo era el staff?

R: Habían dos diseñadores, cinco reporteros, tres redactores que estaban en plantilla, dos o tres coordinadores que se turnaban. La redacción funcionaba 24 horas, y entonces siempre había alguien de guardia.

Nuestro siguiente delirio fue poner una redacción en Madrid, de esta manera cuando nos fuéramos a la cama, le pasábamos la estafeta a Madrid, esta toma el control y viceversa.

P: Eso fue lo que salvó ahora El País con la foto de Chávez, que tenían una guardia en México.

R: Tenían una guardia en México, así es.

P: Volviendo a Cibero América, ¿qué tiempo duró esa experiencia?

R: Tres años y medio, casi cuatro años.

P: ¿Y fracasó económicamente?

R: Sí, nunca logramos ni siquiera el equilibrio financiero, siempre fueron pérdidas.

P: ¿El sostenimiento era solo sobre la base de la publicidad en la Web?

R: No había otra.

P: ¿Qué reflexiones te dejó esta experiencia? Digamos, ¿qué quedó de esa experiencia para las próximas aventuras?

R: Que hay que emprenderlas.

P: ¿Aún cuando no escaló la tecnología como ustedes pensaron que iba a hacerlo?

R: Es cierto que no escaló la tecnología, ni escalaron los mecanismos económicos como queríamos. Incluso hasta la fecha, tal vez seguiríamos siendo inviables, no sé.

P: ¿Hoy, cuánto da la publicidad en la Web?

R: No tengo idea, no tengo idea.

P: Pero debe ser casi nada.

R: Muy poco. Lo que sí te puedo decir, es que si me dijeran: ¿volverías a hacer Cibero América a sabiendas de que vas a fracasar? Yo diría: “sí, lo vuelvo a hacer”. ¿Por qué?, en primer lugar, entramos en contacto con mucha gente.

Mira nuestro pobre ejemplo. Cubrir a distancia hechos que se nos escapaban, cuyo significado se nos escapaba. La rebelión en Ecuador, hablamos de los tiempos de Abdalá Bucarám. En una de esas rebeliones, estábamos nosotros saliendo del horror del rescate bancario en México, que fue la socialización de una deuda privada de 56 mil millones de dólares, una de las mayores atrocidades.

Estábamos todavía con esa experiencia horrible, y se vienen insurrecciones en Ecuador y no entendemos nada de lo que está pasando. Entonces a la gente que nos escribió desde Ecuador comentándonos al medio, nosotros le escribimos de regreso: cuéntenos qué pasa en tú país.

P: Ahí está este compañero, ¿cómo se llama? ¿Osvaldo, Osvaldo León?

R: Sí, Osvaldo León. Y entonces esta gente nos empieza a escribir vía correo electrónico. Empiezan a reportear, hasta que llega uno y dice: “yo conozco un coronel que tiene la visión muy precisa de la situación. Se los voy a poner para que les escriba”. Nos pone en contacto y el coronel dice: “lo que pasa es que el gobierno se quedó sin presupuesto público, porque le tiene que dar todo el dinero a los bancos que están quebrados. Entonces eso ha desatado la insurrección.”

Entonces no pasaba solo en México, también en Ecuador. A raíz de eso yo ordeno una investigación de rescate y descubro que es la tónica en América Latina.

P: Claro, de ahí viene el corralito, de ahí viene todo.

R: Este coronel se llamaba Lucio Gutiérrez. Después colaboró muchísimo con nosotros. Hubo gente que se formó sin que nos conociéramos. Era un taller a distancia.

P: Los editores eran los que propiciaban eso, ustedes no tenían correctores de estilo, ni nada de eso.

R: No, había un contralor encargado de parar los últimos goles. Además de las erratas en Internet.

P: ¿A qué te refieres con parar los goles? ¿Revisar?

R: Hacer las últimas revisiones para que todo estuviera en orden, pero además, la errata en Internet es mucho menos relevante que en el papel.

P: Se arregla, inmediatamente que alguien la detecta, claro.

R: El público te lo dice al minuto.

R: El público siempre lo ve.

Se formó una generación de gente en las habilidades del diseño Web de la redacción, de la composición. Pero sobre todo en las habilidades de concebir cosas. Hay un grabador cubano, Miguel Valdés, que, por un buen tiempo, fue nuestro diseñador.

P: ¿Trabajabas simultáneamente en Cibero América y en La Jornada? La Web es entrega total.

R: Tenía dos trabajos a tiempo completo y, además, era papá soltero. Tenía que hacerme cargo de mi hija a la hora de la comida. Cierto que tenía un equipo, yo dirigía aquello. Pero igual no dormía, igual puse un sofá en mi oficina para quedarme a dormir allí, porque tenía citas a las 7 de la mañana, incluso me bañaba allí a veces.

Tenía que terminar de ver cosas a las tres de la mañana, y también trabajar para La Jornada.

P: La experiencia es muy interesante de todos modos.

R: Esto hay que repensarlo. Yo volvería a hacerlo porque una escuela para mí, un aprendizaje acerca de cómo coordinar equipos, y todo el proceso técnico de una página Web. Aprendí periodismo viéndolo por primera vez como jefe, desde arriba.

P: Ahora es más fácil.  Los sistemas modulares, las plataformas se van construyendo en el camino prácticamente, reconstruyendo, actualizando, incorporando, es una maravilla.

La segunda versión de Cubadebate la sacamos en junio del 2009, y de la fecha hasta el momento ha tenido como diez actualizaciones. Claro, porque con Word Press tienes una comunidad trabajando para ti.

R: Alguien tiene que inventar ese contenido. En ese tiempo nosotros tuvimos que inventar nuestra consola para manejar la página. Tuvimos que programar, picar piedra en la programación, para que un redactor o un reportero pudiera subir la nota por sí mismo, sin tener que ir con el ingeniero. “No, no, tú lo haces; hay un botón “publicar”.” Claro, de ese botón pasaba a la revisión de supervisores. Un lector de contenido.

Ahora, hoy día tú tienes Twitter.

P: Todo el rastreo de la información de Cubadebate, se hizo mucho tiempo por Twitter.

R: Claro, pero aún así no tienes control de los contenidos, del diseño, es decir, inviertes lo de la foto.

P: Es el filtraje de la información. Ahí tienes los periódicos, las agencias, la gente, los editores. Tienes la gente inteligente que te gusta y le escribes y tienes los hechos, por ejemplo, cuando el golpe de estado en Ecuador. Estos medios dejan prácticamente obsoleta la televisión.

R: No es necesario, la imagen en la televisión es atrasada. Mi concepto de tiempo real es Twitter.


Más información en esta entrevista en Cuba:
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/09/17/pedro-miguel-periodismo-y-tecnologia-parte-i/


Parte 2 de la entrevista

P: Tú decías que había que enfocarse en un nuevo concepto, el nuevo profesional para estos tiempos…

R: Porque no lo hay.

P: Pero, ¿cuál es ese nuevo profesional?

R: Es un profesional, en primer lugar, multidisciplinario, con una cultura vinculativa, que quiere decir tener la capacidad de hacer mini doctorado sen media hora.

P: Y capacidad de asociación de cosas…

R: Yo digo que así como el psicoanálisis tiene una asociación libre de ideas; yo trabajo con una asociación de links.

Es decir, una cosa me lleva a otra y a otra, y esas son mis construcciones. Tienes que saber ubicarte en las informaciones, tener agilidad, y una capacidad de respuesta demoledora.

Si ocurre un fenómeno, un hecho, hoy, a las 6 y 3 minutos, a las 6 y 20, tú tienes que tener una visión.

P: En eso la cultura política juega un papel importantísimo.

R: Sí, claro. Aunque tu visión te sirva solo para decir “esto es letras rojas”.

P: Sin embargo, estas son funciones tradicionales. En los periodistas se supone que siempre debió ser así.

R: No a esa velocidad, ni con la misma precisión. Un periodista clásico es una persona con una enorme audacia, muy impúdica, y muy ignorante. Suena horrible, suena devastador; voy a explicarme.

La audacia es obvia, sí. Tienes que retratar la bala cuando está todavía en la boca del cañón. Eso es el horror y la gloria del oficio.

Segundo: impúdico, porque un periodista tiene que ser un disociado. Él tiene que poder poner un micrófono al agonizante. Si en vez de eso, le da respiración boca a boca, será un gran ser humano, pero perdió la nota.

Y esa falta de pudor te tiene que servir para vivir a empujones entre los demás y ganar. Y tiene que ser un gran ignorante, y esto que suena peyorativo es al contrario, es el mayor elogio. Un periodista tiene que estar muy consciente de su ignorancia, tiene que trabajar con ella. No trabajas con el conocimiento, trabajas con la ignorancia. Se hace necesario un mapa preciso de tus lagunas, y cómo rellenarlas, en cada caso. Tener una red-conciencia, una conciencia de dónde está la red, por dónde está caminando, por dónde están las tendencias.

P: Esto es característico del ámbito de convergencia que estamos viviendo en el nuevo mundo.

R: Creo que deben borrarse las diferencias entre redactor-reportero-fotógrafo-camarógrafo-editor y diseñador. Hay una nueva estética, nuevas consideraciones. ¿Altas resoluciones o rápidas transmisiones?

P: Estamos viendo ahora virtuosos de la fotografía y de la cámara, utilizando la estética del YouTube, para poder hacer producciones artísticas. Los planos ya no son estos cerrados de la cámara, no. El uso de tipos de cortes nerviosos que se hacen en YouTube, la desfiguración de los entornos. Cosas maravillosas.

R: Hay una estética ya derivada de eso, de las bajas resoluciones. Aunque ya esté llegando la alta resolución  a  Internet, se quedó el sello de la impronta de la baja resolución como un valor. Videos de 320 x 200 puntos.

P: La maravilla de los flash mob.

R: Exacto. Conciencia de red, oportunidad, precisión.

P: Hablamos de un nuevo profesional, pero estamos también hablando de una nueva redacción; es otra gestión. Nos gustaría mucho que explicara el modelo de gestión. Sería interesante hablar también de la propiedad, el concepto propiedad en La Jornada. ¿Por qué logran la independencia y no los han absorbido, como ha pasado con toda la prensa? El hecho de que sean una especie de isla.

R: El fondo de esto es no es más que la conceptualización de la información como una relación social. Una forma de relación social con sus propias lógicas. Es decir, informado e informarse, o informador, no tiene nada que ver con producto mercantil, ni con la relación profesor-alumno.

P: Con representación, mas la gente no quiere ser representada, quiere decir las cosas.

R: Cuando tú informas estás estableciendo una relación singular y particular con tu informado. Si partes de esa base, donde la información es una forma de relación social, como el trabajo, lo que tienes es que darle otras relaciones sociales que también se manifiestan en el oficio, en el medio, etc. Se subordina el mensaje, y no al revés.

Hoy día ocurre que las relaciones se subordinan a otras de carácter mercantil, esa es la base de la distorsión. Es decir, tú no te diriges a tu mercado, tú te diriges a tu público, y es fundamental saber discernirlo.

P: Ya no es una relación un poco direccional, tiene una lógica circular.

R: También, es decir, hay una retroalimentación, en la que tú tienes que considerar que los informados, la opinión pública vota. Vota y te deja de leer, te deja de abrir, te deja de comprar, te deja de ver y te deja de escuchar.

O no, no vota, porque está sometida por un poder monopólico y hegemónico. Pero nuestra aspiración es el poder monopólico, y cuando lo rompamos, la gente va a votar, y puede votar en nuestra contra: “No, ya no me sirves, ya me hiciste la transición, gracias”. Tienes que competir, no en términos comerciales, sino una competencia por los decorados.

P: ¿Cuál es tu percepción de la relación de los llamados nativos digitales con los “antiguos medios”? ¿Qué está pasando, por ejemplo, con La Jornada y los jóvenes lectores? Los jóvenes no quieren leer los viejos periódicos.

R: Hay un renacimiento de la relación. La Jornada nace, espiritualmente, estrechamente emparentada con los jóvenes universitarios. Son los profesores escribiendo en el periódico, hay cosas que les inquietan. La Jornada empieza a crear temas, empieza a crear el tema de las minorías…

P: ¿Cuántas visitas diarias tiene ahora La Jornada?

R: Un millón.




Articulo original en:
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/09/19/pedro-miguel-periodismo-y-tecnologia-parte-ii-el-nuevo-profesional/

domingo, 9 de septiembre de 2018

John Ackerman






John Mill Ackerman Rose es un activista e investigador de la UNAM naturalizado mexicano nacido en Estados Unidos de orígen judío. Está casado con Irma Eréndira Sandoval, quien forma parte del gabinete propuesto por el candidato de Movimiento Regeneración Nacional a la presidencia de México Andrés Manuel López Obrador. Ackerman es considerado uno de los personajes más cercanos a López Obrador.


Actualmente es integrante del grupo que dirigirá el Instituto de Formación Política de MORENA, encargado específicamente en atender la formación de los militantes en el extranjero.


Primeros años de vida y educación

Nacido en Philadelphia, Pennsylvania, es hijo del pensador social liberal Bruce Ackerman y de la economista Susan Rose-Ackerman, ambos profesores de la Yale Law School.

Obtuvo su licenciatura en el Swarthmore College mientras recibía su maestría y doctorado en Sociología Política de la Universidad de California, Santa Cruz.

Ideología política

Ackerman es un activista de izquierda es un partidario activo del Movimiento Regeneración Nacional, el partido político, y su líder Andrés Manuel López Obrador.


Carrera

Ha contribuido en periódicos internacionales como Proceso, La Jornada, El Universal, Reforma de México, The New York Times, Los Angeles Times, Chicago Tribune, San Francisco Chronicle, Houston Chronicle, San Diego Union-Tribune en los Estados Unidos y The Guardian en el Reino Unido sobre los temas de control de la corrupción, elecciones, transparencia, rendición de cuentas, instituciones autónomas y participación ciudadana. También ha publicado resultados de investigación en World Development, Administrative Law Review, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Mexican Law Review, Gestión y Política Pública, Perfiles Latinoamericanos. También se ha desempeñado como consultor senior para el Banco Mundial y como consultor para la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, PNUD, Global Integrity, el Open Society Institute del magnate liberal George Soros, International Budget Partnership, Secretary of the Public Function, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Cámara de Diputados y para Jefe de Gobierno del Distrito Federal.


Esposo de la Dra. Irma Sandoval Ballesteros nombrada por AMLO como secretaria de la Función pública en su gabinete. a quien conoció en chiapas en un evento de apoyo al zapatismo como él rememora, "bailando en el lodo la del moño colorado".



Publicaciones



Social Accountability in the Public Sector: A Conceptual Discussion (World Bank, 2005)

Leyes de acceso a la información pública en el mundo (Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, 2005)

Estructura institucional para la rendición de cuentas: Lecciones internacionales y reformas futuras (Auditoría Superior de la Federación, 2006)

Organismos autónomos y democracia: el caso de México (Siglo XXI Editores-Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, 2007)

Más allá del acceso a la información: Transparencia, rendición de cuentas y Estado de Derecho (Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM-Cámara de *Diputados-Siglo XXI Editores-Univ. de Guadalajara-CETA, 2008)

El mito de la transición democrática: Nuevas coordenadas para la transformación del régimen mexicano (Editorial Planeta, 2015)


Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/John_M._Ackerman





Autor de 12 libros, es uno de los analistas en materia política más leídos de México. Escribe dos columnas quincenales, una en La Jornada y otra en Proceso,y publica con frecuencia en medios internacionales como New York Times, Le Monde Diplomatique, The Guardian, The Atlantic, Foreign Policy, Financial Times y Libération.  Su cuenta de Twitter (@JohnMAckerman) tiene más de 183 mil seguidores y su blog (www.johnackerman.blogspot.com) más de ocho mil suscriptores.

Ganador del Certamen Nacional de Periodismo en 2009 y del Premio Nacional de Comunicación “José Pagés Llergo” en 2010, Ackerman es investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido investigador invitado en la American University en Washington, D.C. y en el Instituto de Altos Estudios en Ciencias Políticas (Sciences Po) en Paris. En 2014, ocupó la Cátedra Alfonso Reyes del Instituto de Altos Estudios en América Latina (IHEAL) en la Universidad de la Sorbonne (Paris III).



Con información de:
https://www.planetadelibros.com.mx/autor/john-ackerman/000043083





sábado, 8 de septiembre de 2018

Pan y Rosas - película de Ken Loach





Bread and Roses (traducida al español como Pan y rosas o Lejos de casa) es una película de 2000 dirigida por Ken Loach, y protagonizada por Adrien Brody. La historia cuenta la explotación de las personas encargadas de la limpieza en un edificio de Los Angeles y su lucha por mejorar las condiciones laborales así como hacer uso del derecho a sindicarse. Se basa en la campaña Justice|for Janitors del Service Employees International Union (SEIU).1​ La cinta examina de modo crítico las desigualdades en Estados Unidos y se pone de manifiesto en particular la falta de seguridad social en salud de algunos trabajadores y también como los salarios han disminuido en tiempos recientes. La cinta participó en la selección oficial del Festival de Cannes de 2000.


Antecedentes
El nombre de la cinta en inglés proviene del eslogan "Bread and Roses", que se origina en la huelga de 1912 en Lawrence, Massachusetts. Aunque la frase se encuentra originalmente en un poema de 1910 de James Oppenheim, se asocia con la citada huelga, que unió a miles de comunidades de inmigrantes y estuvo compuesta en gran medida por mujeres, bajo el liderazgo del Industrial Workers of the World.

Reparto
Pilar Padilla como Maya.
Adrien Brody como Sam Shapiro.
Elpidia Carrillo como Rosa.
Jack McGee como Bert.
Monica Rivas como Simona.
Frank Davila como Luis.
Lillian Hurst como Anna.
Mayron Payes como Ben.
Maria Orellana como Berta.
Melody Garrett como Cynthia.
Gigi Jackman como Dolores.
Beverly Reynolds como Ella.
Eloy Mendez como Juan.
Elena Antonenko como Maria.
Olga Gorelik como Olga.
George Lopez como Perez.


Premios y nominaciones
La cinta estuvo nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 20002​ y recibió el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Temecula Valley del mismo año.

En 2001 estuvo nominada a los premios Artios de la Casting Society of America, y en los Premios del Cine Independiente Británico a la mejor película británica independiente, mejor director y mejor guion, y ganó el premio Phoenix en el Festival Internacional de Cine de Santa Barbara.

Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Bread_and_Roses

Conoce más del director en
https://es.wikipedia.org/wiki/Ken_Loach

Rafael Barajas El Fisgón





Rafael Barajas Durán, más conocido como El Fisgón (Ciudad de México, 1956), es un caricaturista, pintor, escritor, activista político de izquierda e ilustrador de libros para niños.

Actualmente fue nombrado Director del Instituto de Formación Política de #morena y se encuentra organizando la estructura y como va a funcionar.




Biografía

Hijo de una catalana emigrada de pequeña después de la guerra civil española y de un médico y psicoanalista quería que siguiera su profesión, Barajas estudió arquitectura, aunque "tampoco era eso lo que quería",1​ en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero ya los 20 años descubrió que su verdadera vocación era la de ser monero —término informal con que en su país la gente se refiere a los caricaturistas—, por lo que, aunque se tituló, nunca ejerció. Como explicaba en una entrevista en 2010, "estudié arquitectura pero jamás pude construir nada. Soy un fracaso como arquitecto. La única obra en la que me metí parecía más una película de El Gordo y el Flaco que una obra de arquitectura seria. ¡Es que era un lío! Dije: “Yo no sirvo para andarle dando órdenes a la gente”. Me retiré".​ Y en otra ocasión dijo:

Yo quería hacer artes gráficas y otras cosas, pero eso no era una carrera respetable en los cánones de mi familia. Cuando estaba acabando la carrera me di cuenta de... ¿qué estoy haciendo aquí? ¡Estoy haciendo lo que no quiero hacer! ¡Yo en realidad quiero hacer monitos!

Rafael Barajas El Fisgón.
Preguntado sobre cómo logró imponerse, ha dicho finalmente "me corrieron de la casa y ya pude ser independiente". Verdad es que sus primeras caricaturas las hizo mucho antes: cuando tenía 17 años ya aparecían en una revista trotskista que se llamaba Bandera Socialista.1​

Su primer seudónimo fue Cuentagotas, porque él mismo ha declarado que le costaba mucho dibujar una historieta completa, "le salían a cuentagotas"; El Fisgón lo tomó del personaje del mismo nombre que aparecía en su historieta del periódico Unomásuno. En este diario, donde dio vida al suplemento dominical El Másomenos, sus historietas aparecieron regularmente de 1981 a 1984, año en que se pasó a la La Jornada (hasta 2002), donde publicó Las aventuras del sargento Mike Goodness (1985-1987). Ha sido portadista de las revistas Nexos (1984-1986) y Motivos (1992-1993), y colaborador de decenas de otras, como Ancla, Vientos del Sur, Quecosaedro o La Garrapata (1988-1989).

Fue fundador, director y colaborador de las revistas de humor político El Chahuistle (1994-1997) y de su sucesora El Chamuco y los hijos del Averno (1997-2000; y nuevamente la codirige partir de 2007), donde ha publicado irregularmente Las aventuras del sargento Mike Goodness y el cabo Chocorrol, las Fábulas de Lafontaine de Sodas y de la Beba Toloache, bruja graduada en las Academias Patrulla, además de muchísimas historietas didácticas, ilustraciones, grabados y collages. Allí trabaja con la tropa de moneros Hernández, Patricio, Rius, Helguera y Rapé.

Además de haber recibido la Beca Guggenheim (2002-2003), se ha dedicado dedicado desde 1984 a la investigación de la libertad de expresión en la caricatura en México y especificamente la historia de la caricutura política del siglo XIX en su país. Dice que el único trabajo serio que ha tenido es el de humorista, y que no le gustan los políticos, pero que se la pasa dibujando políticos todo el día y se preocupa cuando los políticos que detesta dejan de hacer política. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) publicó en 2000 su libro La historia de un país en caricatura.


Rafael Barajas
Es autor de Sobras escogidas; Me lleva el TLC; Hacia un despiporre global de excelencia y calidad; y de la colección de Cuentos cruentos policíacos, entre otros libros.

Ha escrito diversos ensayos sobre historia del arte y la caricatura para catálogos y libros colectivos (por ejemplo, Un país que no conoce su rostro está condenado a la caricatura, 1995) y colabora desde su fundación con la Agencia Nacional de Noticias, donde aparece su suplemento dominical con trabajos de cartonistas mexicanos.

A partir del 2006, crea, por iniciativa de un grupo de estudiantes de Redes Universitarias y propia, el Círculo de Estudios con el objetivo principal de generar un espacio de reflexión y preparación política para los ciudadanos y los jóvenes. Hoy funcionan Círculos de Estudio tanto en la Ciudad de México, como en todo el país.

Su libro-historieta Narcotráfico para inocentes. El narco en México y quien lo USA, publicado por Editorial El Chamuco en 2011, donde se refiere a la actuación de las administraciones panistas ante la violencia, el tráfico de armas, la corrupción en el gobierno mexicano. En él abordada también la intrincada relación con Estados Unidos en lo tocante a la supuesta guerra contra la delincuencia organizada en el tráfico de estupefacientes.

Ha impartido clases de Dibujo de Imitación en la Escuela Nacional Preparatoria e ilustrado numerosos libros infantiles de autores como el mexicano Francisco Hinojosa, la brasilena Ana Maria Machado, Elena Poniatowska...

Ateo y de izquierda, Barajas explica su inclinación política formada en sus años de estudiante así: "Vengo de una generación que vio de cerca el movimiento del 68. Yo tenía doce años y en mi casa se hablaba del tema y todos estábamos preocupados. Vengo también de una familia un poco atípica porque mi madre fue refugiada española y llegó a México siendo una niña que huía de la victoria franquista. Mi padre era un niño que se formó en la lógica de la educación cardenista, un proceso educativo de los treinta en México que buscaba infundir el programa social de la revolución mexicana. Eso tuvo que ver mucho con mi formación política. Entrando a la UNAM entendí lo que era realmente México. Fue un baño de país".


Premios y reconocimientos

Premio Manuel Buendía de Periodismo Joven 1987
Premio Constantino Escalante 1996 (Club de Periodistas)
Premio Nacional de Periodismo de México 19994​
Beca Guggenheim (2002-2003)
La Catrina, Feria Internacional del Libro 2010


Obras

El Fisgón en su estudio (2013).
Sobras escogidas, UVyD Comisión Cultural, Claves Latinoamericanas, México, 1986
¡Me lleva el TLC! El Tratado retratado Grijalbo, México, 1993
El sexenio me da risa: la historieta no oficial, con Antonio Helguera; Grijalbo, México, 1994
El sexenio ya no me da risa: La tragicomedia del salinato, con Antonio Helguera; Grijalbo, México, 1995
Cómo sobrevivir al neoliberalismo sin dejar de ser mexicano, Grijalbo, México, 1996
El sexenio me da pena, con Antonio Helguera y José Hernández; Grijalbo, México, 2000
La historia de un país en caricatura. Caricatura mexicana de combate 1829-1872, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Arte e Imagen, México, 2000, ISBN 970-18-4002-X
Hacia un despiporre global de excelencia y calidad, Grijalbo, México, 2002
El sexenio se me hace chiquito, con Antonio Helguera y José Hernández; Grijalbo, México, 2003
La canallada del desafuero para principiantes, con José Hernández; Grijalbo, México, 2005
El país de 'El Ahuizote', caricatura mexicana del período 1872-1876; Fondo de Cultura Económica, México, 2005, ISBN 968-16-7732-3
La bola de la Independencia, Planeta, México, 2007
Cómo triunfar en la globalización: Manual para vendedores callejeros, Editorial Debate, México, 2004, ISBN 978-84-8306-623-2 (en inglés: How to succeed at globalization; ediciones en España, Indonesia, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos)
El país del Llorón de Icamole: Caricatura de combate y libertad de imprenta durante los gobiernos de Porfirio Díaz y Manuel González (1877-1884), Fondo de Cultura Económica, México, 2008
Sólo me río cuando me duele: La cultura del humor en México, Planeta, México, 2008
Dulce venganza: Cuentos policiacos para ver y leer, Planeta, México, 2009
Cómo la hacen de Pemex, Planeta, México, 2010
Posada. Mito y mitote: la caricatura política de José Guadalupe Posada y Manuel Alfonso Manilla, Fondo de Cultura Económica, México, 2010
Felipe de Jesús el Pequeño, Planeta, México, 2010
El Chamuco para inocentes, Editorial El Chamuco, México, 2011
Narcotráfico para inocentes. El narco en México y quién lo USA, Editorial El Chamuco, México, 2011
La democracia me da Peña, Editorial El Chamuco, México, 2012
La raíz NAZI del PAN, Editorial El Chamuco, México, 2014
Ciclos revolucionarios y Contrarevolucionarios, Manual urgente para construir otro mundo. Editorial El Chamuco, México, 2017
Cómo triunfar en la globalización, manual para el vendedor ambulante, Editorial El Chamuco, México, 2017


Con información de: