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martes, 18 de septiembre de 2018

Eréndira Ikikunari La Indomable






La princesa Eréndira fue una integrante de la nobleza P'urhépecha que vivió entre 1503 y 1529, en la época en que los españoles llegaron a Michoacán. Tenía 16 ó 17 años cuando los españoles invadieron México. Fue hija del cazonci purépecha, Tangáxoan Tzíntzicha, quien se rindió ante los españoles tras la caída del Estado mexica en 1521. Su nombre purépecha Erendirha significa "Mañana risueña".

La biografía de la princesa Eréndira y su papel como heroína aparece por primera vez en el libro de Eduardo Ruiz Michoacán, Paisajes, Tradiciones y Leyendas (1891), y está basada supuestamente en una tradición michoacana. Es posible que contenga pasajes que no necesariamente hayan sido reales. De acuerdo con ella, Eréndira fue la líder de la resistencia purépecha contra los españoles.

Eréndira aparece en el mural pintado por Juan O'Gorman en la biblioteca pública Gertrudis Bocanegra de Pátzcuaro. El cineasta Juan Mora Catlett llevó en 2007 esta historia a la pantalla, en la película Eréndira Ikikunari (la Indomable).



Con información de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Eréndira






*La película Eréndira Ikikunari, dirigida por Juan Mora Catlett ...; el director menciona que llevar esta historia el cine es por su pulsión de tratar "temas basados en lo que somos los mexicanos; no tiene mucho sentido seguir modas internacionales con los presupuestos ridículos que manejamos en México; tenemos mucha riqueza cultural con infinidad de historias que podrían llevarse a la pantalla. Este caso de Eréndira es porque es una heroína real mexicana prácticamente desconocida, una especie de Juana de Arco; quien además se enfrenta a los prejuicios de su propio pueblo, que no tenía mujeres guerreras y realiza lo que los hombres no pudieron hacer: robar un caballo a los conquistadores".

Eréndira Ikikunari es una película de acción que narra un episodio de la conquista de México, basada en una leyenda del siglo XVI: una muchacha excepcional, que ante la invasión de su tierra mostró un valor y una entereza asombrosos. Una mujer guerrera que lucha por alcanzar la dignidad y el respeto. El tema contiene la materia prima de la tragedia: una heroína, el caos apocalíptico y la lucha fratricida por el poder dentro de un grupo familiar. Para contarnos esta historia, Juan Mora Catlett recurre a animaciones inspiradas en códices y lenguaje purépecha, mismo que es manejado por actores michoacanos.

"El caballo, para los indígenas de los pueblos mesoamericanos y específicamente para los purépechas, era un monstruo mitológico, Eréndira lo roba, aprende a montarlo e inicia la guerra contra los invasores. Es una historia importante no sólo en el sentido de la anécdota sino como ejemplo reflexivo del papel de la mujer mexicana en la historia y en la actualidad, donde se le sigue coartando su desarrollo como ser humano, hacerlo con este personaje que no es ficticio ni inventado es increíble", afirma el director sobre uno de los aspectos importantes de su obra.

Mora Catlett continúa y enlista: "otras cuestión en Eréndira es la dignificación de la conquista de México, porque siempre se ha manejado en la enseñanza oficial, que un puñado de españoles de alguna manera mágica conquistaron a cientos de pueblos indígenas. Cuando esta llamada Conquista fue una especie de guerra entre los pueblos indígenas fomentada por los españoles, quienes al final, cuando habían dividido a todos, tomaron el control... un evento catastrófico."


Los dueños de la historia

"Otro elemento que me interesó es que los purépechas son una cultura viva, son los dueños de la historia de Eréndira: por medio de la tradición oral la leyenda ha sido embellecida, modificada, idealizada a través de las generaciones, como sucede con todas las tradiciones de la memoria oral; quién mejor que ellos para representar la historia de Eréndira; no me pareció correcto hacerla con actores chilangos, hablada en español. Lo natural era filmarla con ellos, hablada en purépecha, rodarla íntegramente en Michoacán y utilizar los paisajes de ahí."

Del trabajo con los actores explica: "hice una convocatoria en las comunidades para ver a quién le interesaba participar; después, en Morelia, conformé un proyecto de elenco donde estuvimos ensayando nueve semanas y el último día elegí a los personajes. Era muy importante que fuera actuada por gente de la comunidad y hablada en purépecha porque las condiciones de rodaje eran difíciles: estar prácticamente desnudos y descalzos en el campo, entre espinas, piedras, bajo el sol candente, noches heladas... esa gente está adaptada a esas condiciones, sabe cómo moverse -uno identifica inmediatamente a alguien que no sabe caminar en el campo-, tenía varias ventajas y una muy importante era que tenían puesto el corazón en la película, un compromiso emocional a priori por estar representando algo de ellos".

En apreciación del director una de las reacciones que provocó la cinta en la comunidad purépecha: "fue muy interesante porque ellos no han analizado su propia historia, darse cuenta de sus divisiones internas, darse cuenta de que fueron presas de los españoles porque se pelearon entre ellos... esto los hizo reflexionar. Uno de los resultados que no esperaba es que después del estreno en Morelia le pasé a una universidad unos dvd para que la proyectaran en las comunidades que no tienen acceso al cine y el resultado ha sido sorprendente porque la entienden perfectamente y genera muchas discusiones sobre su situación: siguen existiendo las divisiones entre ellos. Por ese lado estoy muy contento por el resultado".

El también realizador de la cinta que recoge la resistencia indígena durante la Conquista, Retorno a Aztlán, recuerda: la exhibición de Eréndira en Pátzcuaro fue muy emotiva porque el público en su mayoría era purépecha, la ovacionaron y después hubo declaraciones de que se sentían orgullosos de ser indígenas, incluso una dijo: "Es la primera vez que entiendo una película mexicana", ella no hablaba muy bien el español.

Para Mora Catlett: "La forma de la película fue importante, porque es una leyenda que no es histórica, decidí no hacer una reconstrucción naturalista porque tenía que representar a los españoles y caballos como los muestran los textos históricos. Yo quería mostrar la impresión que los indígenas tuvieron al ver a estos invasores, los veían como dioses, como marcianos y a los caballos como bestias monstruosas, inclusive le da mucho más significación y valor al acto de Eréndira; entonces opté por tratarla desde el punto de vista no realista sino desde el punto de vista indígena, como referentes usé los códices del siglo XVI específicamente los de La Relación de Michoacán y la imagen que los indígenas tenían de los españoles en expresiones artísticas y artesanales".




*Eréndira Ikikunari, la Conquista desde la visión de los indígenas
Es una reflexión sobre el papel de la mujer mexicana en la historia, describe el director
JORGE CABALLERO



Con información de:
http://www.jornada.com.mx/2007/05/11/index.php?section=espectaculos&article=a10n1esp


2 comentarios:

  1. ERENDIRA, LA PRINCESA

    “El feminismo no cesa.”

    Purépecha resistencia,
    al yugo del invasor,
    ahí radica la esencia
    de su linaje de honor.

    ¿Quién fue esa linda niña,
    del lago, de la campiña,
    que montose en un caballo,
    blanco, veloz, como rayo?

    Eréndira, La Princesa,
    reflejo de la entereza,
    de noble cuna y nacencia,
    líder de la resistencia.

    Elogiemos los esmeros,
    de un puñado de guerreros,
    de patriotas, nacionales,
    rendidos por criminales.

    ¿Cómo explicar, con palabras,
    la valentía de su sangre?,
    ¡contesta Olid, tú, que cargas
    la ofensa de esa raigambre!

    Claro que los conquistaron,
    sobre inocencia triunfaron,
    con el vigor de las armas
    vencieron tan fieles almas.

    La heroína michoacana,
    sintió la traición cercana
    del despechado Nanuma,
    que trocó oro por pluma.

    La codicia estaba en casa,
    un cobarde así, fracasa,
    con su conciencia se enfrenta,
    deslealtad, terrible afrenta.

    Zinzicha, El Emperador,
    entregose sin pudor,
    indefenso, en lo absoluto,
    Tzintzuntzan vistió de luto.

    Eréndira, la indomable,
    con tenacidad por sable,
    no pidió salvoconducto,
    en Pátzcuaro fue el reducto.

    Viendo humillada su casa,
    fortificó bien la plaza,
    ya decidida a morir,
    antes que perdón pedir.

    Combatió, al darse cuenta
    que, en esa batalla cruenta,
    los soldados castellanos
    masacraban sus hermanos.

    Timas, su padre adorado,
    fue también sacrificado,
    muy brutal fue la campaña
    que forjó tan triste hazaña.

    Eréndira, La Princesa,
    fuerza altiva que no cesa,
    con corazón entregado
    a su pueblo desgraciado.

    Se negaba, por su alteza,
    a dar muestras de flaqueza,
    vendió cara la derrota,
    ¡la dignidad no se agota!

    En recuerdo, “El Barrio Fuerte”,
    que lo ilumine la suerte,
    no olvidemos tal tormento,
    le hace falta un monumento.

    Eréndira, La Princesa,
    ¡qué majestad, qué realeza,
    pureza de las mujeres,
    históricos sus ayeres!

    Visionaria defensora
    de una región que te añora,
    precursora feminista,
    por tu raza . . . humanista.

    Imagen de divinos sueños,
    grandes como tus empeños,
    te fuiste al bosque de pinos,
    ¿no extrañas tu gente?, . . . dinos.

    Sube a tu corcel, doncella,
    rebelde, leal estrella,
    vuelve a tu tierra, al templo,
    debemos seguir tu ejemplo.

    Bella “mañana risueña”,
    de la libertad se dueña,
    despierta mujer, despierta,
    vales mucho, ya despierta.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 10 de mayo del 2013.
    Reg. SEP. Indautor No. 03-2013-051712171201-14
    Dedicado al Sr. Crisanto Campos Cruz

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  2. Que interesante. Mi nombre es Erendira Aranda...que bonito

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